Una de cal y otra de arena. La cuesta arriba se nota. Dieta 19 de febrero de 2009

Queridos amigos,

La disciplina ha hecho que la historia de la humanidad exista. Es una suerte de mandamiento supremo al que uno debe acogerse para hacer efectivo el lema que tanto repito, y tantas satisfacciones me va dando, aquel de que «vivimos la vida que queremos vivir».

Es cierto, compañeros. Los límites no existen más allá de lo que uno se convenza. Siendo las metas, de esta forma, pequeños hitos a los que dirigirse con tal de conseguir un fin que pensamos necesario, o al menos deseable.

Se que muchos dicen que las metas solamente consiguen que no disfrutemos del ahora. Y sin embargo, creo que tienen razón, si lo entendemos de cierta forma. Odiseo buscaba su ruta a través de la cólera de Neptuno, para llegar a los brazos de penélope que le esperaba en Ithaca, con su hijo. Y, sin embargo, fue el viaje, como nos recuerda Kavafis, lo que propició el cambio en el viajero. Alcanzada la meta, Ulises fue capáz de darse cuenta de que aquella Odisea le había cambiado completamente la vida. Ya que, a pesar de haber salido de su casa para combatir al lado de Aquiles en las mismas puertas de Troya, hasta que consiguió traspasarlas, nada de esta gesta recordó cuando pudo besar los labios de la tejedora incansable. Nadie le preguntó por Troya, nadie quiso saber cómo era el valeroso rey Príamo. De aquel viaje, queridos míos, él solo recordaba el día a día del trayecto de vuelta, y, sin embargo, lo recordamos todos como aquel que vio la muerte de Hector y galopó en la panza del Caballo de madera, hasta el éxito. Su vida fue el día a día, el ahora, su inmortalidad fueron sus metas alcanzadas.

Por eso, si Ulises no hubiera abandonado su casa con la meta de someter a la ciudad de Troya, y si no hubiera emprendido el camino de vuelta con el objetivo de volver a abrazar a su mujer y su hijo, nada habría existido. Ulises habría sido uno de tantos reyes de los que no se recuerda nada, y Homero no habría dicho ni pío acerca de él.

Es necesario tener metas en la vida. Se que no es la primera vez que lo digo. Pero insisto en ello. Acaso las metas son las que determinan la vida que uno quiere vivir. En ellas está el sendero que sufriremos, que nos hará sentir vivos en un ahora eterno. Así, podremos ser capaces de avanzar sobre ascuas, bajo tiros de flechas, a través de desiertos o de heladas cumbres. Las metas nos dan la fuerza y el sentido a lo que hacemos.

Eso es estar vivo. Acaso darle sentido a cada día que pasa. Cumplir nuestros proyectos y avanzar. Y para ello es fundamental la disciplina. Queridos amigos, algunos de ustedes son militares, otros músicos, escritores, funcionarios del estado, administrativos de bancos, cooperantes, lo que fuera. Lo que hacemos es parte de lo que somos. El por qué lo hacemos, es parte de lo que soñamos. Y los sueños, que son metas, se pueden alcanzar todos, sin excepción alguna. El vehículo para lograrlo es la disciplina.

Todo ello para decirles que últimamente el cuerpo se me quiere rebelar por tiempos. Ora me pide una hamburguesa (los hábitos son duros de cambiar), y yo le doy manzanas; ora me pide una cerveza, y yo le doy agua fría. Y sigo avanzando, pacientemente, sin desesperación que me haga no ver resultados antes de tiempo. Llevo unos cuantos días estancado en los 84 kilos. Pero me doy cuenta de que mi problema no está en que mi dieta no da frutos. Todo lo contrario, me siento más activo que nunca, con ganas de hacer cosas, noto mi cuerpo más limpio. He conseguido aumentar mis repeticiones de ejercicios considerablemente y sigo notando mejorías. No, mi problema está en la pesa. En la impaciencia de querer que el cuerpo responda tan rápido como yo quiero que lo haga, después de haberle estado sometiendo durante 29 años a la condena de mis antojos. Lógicamente, este cúmulo de piel, músculos, pelos y entrañas ha adquirido un vicio importante. Y así como le acostumbré a la imprudencia, ahora tengo que pagar el tributo que me impone para que se acostumbre a la salud y el bienestar.
En el fondo, queridos míos, no le tengo ni lástima ni compasión. Si yo soy disciplinado en mis metas, él debe serlo como yo. Todo lo contrario supondría una suerte de desequilibrio en el que yo voy por un lado y mi cuerpo por el otro. Qué razón tenía Shiddarta amigos, qué razón Alejandro Magno, cuando, a pesar del cansancio fue capaz de seguir y seguir adelante. Desde mi empeño de habitar en un cuerpo más sano, que sea reflejo de la mente que aguarda, solo me queda seguir luchando por conseguir esta meta, y, mientras tanto, disfrutar de los alimentos que me doy cinco veces por día.

Si alguno de ustedes está a dieta, le doy mi ánimo y mi consuelo. Compañeros, merece la pena seguir luchando por todo en lo que creemos. Y todas la luchas son importantes, por nímias que parezcan. Solo así, seguiremos viviendo la vida que queremos vivir.

Reciban mi abrazo y mi sonrisa,

Narwhal Tabarca.

Dieta. Día 18 de febrero 2009

Queridos amigos,

Sigo avanzando con esto de la dieta. He estado leyendo algunos artículos acerca de la relación entre los músculos y la grasa, y he descubierto cosas interesantes. Al parecer, llevo 29 años dentro de un gran desconocido, y los secretos que oculta se me antojan apasionantes. Es cierto que mis conocimientos de dietética y nutrición son bastante exiguos, pero les voy a ir explicando las cosas que en esta Odisea iré descubriendo, haciendo alusión a las fuentes, para que ustedes puedan también ir conociendo este apasionante mundo de la salud conmigo.

Según un artículo de la revista Body Fitness (Año XV nº 149), titulado «La relación entre grasa y músculo» y firmado por Xavier Fox, la presencia de grasa en el cuerpo y la facilidad de aumentar y desarrollar los músculos van de la mano, irremediablemente. Y esto por varias razones:

1. Cuando tenemos exceso de grasa en el cuerpo (como es mi caso), se reduce la cantidad de SHBG (Sex Hormone Binding Globulin) que es una globulina asociada a las hormonas sexuales. (Nota, pongo links en los palabros para que nos entendamos mejor). Este SHBG tiene como función trasladar la Testosterona por todo el cuerpo.

2. La Testosterona, queridos míos, es una hormona masculina, que se segrega en los testículos, y que hace posible que se desarrollen los músculos. Ya se pueden ir haciendo una idea de la importancia del tema. Es decir, tenemos exceso de grasa en el cuerpo, luego el SHBG se reduce, y por ello la Testosterona no viaja por el cuerpo como debería, con lo que lo tenemos crudo para hacer que nuestros músculos se desarrollen. Sigamos

3.  Por otro lado, si tenemos gran cantidad de masa muscular, quemamos más grasas incluso en reposo. O lo que es lo mismo, cuanto más cuadrados estemos, más fácilmente quemaremos las grasas. O a la inversa, si no tenemos los músculos desarrollados, nos costará más quemar la grasa. El panorama se va poniendo chungo, ¿verdad?.

4. Unimos ambos detalles: tengo sobrepeso, mi cuerpo genera menos SHBG y la testosterona no viaja como debiera por mi cuerpo. Los músculos no se desarrollan facilmente. Además, como los músculos son pequeños, no queman tantas grasas ¿estoy condenado a ser gordo de por vida?… no hombre, paciencia. Eso sí, según Fox, tendré que entrenar duro al principio para poder ir reduciendo el tejido adiposo (que no es otra cosa que la grasa fea esta que me cuelga), porque el cuerpo va  a hacer relativamente poco por echarme una mano en mi empeño. Pero sigamos que aún queda.

5. A ver, por lo que entiendo, si no tenemos suficiente SHBG, vehículo de la Testoterona, esta no viaja por el cuerpo. Es como si tuviesemos a 20 personas, pero solo un Smart para transportarlos a todos. Cuanto más en forma estamos, mejor es nuestro vehículo de transporte. El de un culturista de élite sería algo así como un Autobus de dos plantas, el mío, el Smart, y el de una persona obesa, quizá pueda ser una bicicleta pequeña. Es decir, no hay vehículo suficiente para transportar toda la Testoterona por el cuerpo, y esto hará que los músculos no se puedan desarrollar. Pero, ¿qué pasa con los viajeros que se quedan a la espera?, o de otra forma, ¿que pasa con la Testosterona que no se transporta por el cuerpo para que cumpla su función?… Pues aquí, nos enseña Xavier Fox que parte se convierte en estrógeno, aumentando el tejido adiposo (es decir, las malditas grasas), debido a las enzimas aromatasas. Qué panorama, parece ser que tendremos que hacer que la testosterona se mueva por el cuerpo como sea, pero  ¿cómo?. Paciencia.

6. Seguimos rizando el rizo, compañeros. Nos cuenta el artículo, que existe una relación estrecha entre las grasas y la insulina. De tal forma que cuando hay más grasas (mi caso) hay mayor cantidad de insulina en el cuerpo. Y esto hace, atención ahora, que disminuya el SHBG. Estamos jodidos. Encima de que llevo mi Testosterona en un Smart, la insulina le quita una plaza, vaya. Pues se trasladará menos Testosterona por el cuerpo, aumentando más pasajeros sin transportar (más testosterona libre) que puede convertirse, una vez más, en estrógeno en la grasa.

7. Luego no queda otra, si queremos ir aumentando la cantidad de Testosterona «viajera» por el cuerpo, para que haga su función de desarrollar los músculos, será imprescindible bajar los niveles de insulina que tenemos en el cuerpo. Y esto a base de una buena dieta que reduzca los carbohidratos de alto índice glucémico y las grasas. Que no, que no he escrito todo esto para concluir solamente que tenemos que dejar de comer dulces!. Sigamos.

8. Xavier Fox nos habla entonces, de un nuevo personaje en todo este teatro. La Leptina (tiene nombre de princesa Griega, que no?). Pues lejos de ser tan bella dama, esta tal Leptina es una proteína producida por las células grasas, que informa al cerebro de que estamos saciados de comida. Es decir, almuerzo, y la tal Leptina se va al centro de control para decirle al cerebro «colega, estoy lleno».

9. Pero cuando uno tiene mucha grasa, como yo. También tiene mucha Leptina y entonces pasa lo incomprensible… ¡Nos volvemos inmunes a la Leptina!. Es decir, en el caso de antes, llega la tal Leptina al cuadro de mandos, le dice al cerebro, «colega, estoy lleno», y el cerebro responde «que sí, hombre, que sí», y no hace ni puto caso. Esto hace que cuanta más grasa tengamos, más hambre tendremos siempre… curioso, y yo que pensé que se debía solamente al tamaño del estómago. 

10. Pero es que, entonces, cuanta más Leptina tenemos, menos Testosterona produciremos… Y seguimos, cuanta menos Testosterona, menos músculo; cuanto menos músculo, menos grasas quemaremos; cuanta menos grasas quemamos, volvemos al principio… Ojú!.

Luego, yo, gordito, empiezo a entrenar. Tengo poca Testosterona, mucha Leptina, y unos niveles de insulina superiores a los habituales. Es decir, tengo los músculos pequeños, el cuerpo lleno de grasa, y el panorama un poco negro para solucionar el entuerto (por qué nadie me explicó esto mientras me inflaba a hamburguesas?). 

¿Qué podemos hacer?

A. Encontrar una forma natural de aumentar los niveles de Testosterona. Para convencer al cuerpo de que cree músculo en vez de crear grasas (en este Link hay 11 formas saludables de aumentar los niveles de Testosterona en el cuerpo).

B. Hacer una dieta lo más estricta que podamos, para reducir las grasas del cuerpo. (Más adelante les digo cual es la mía).

C. Descansar el tiempo necesario (8 horas de sueño efectivo). Es curioso, pero al parecer dormir poco genera más calorías. Esto es harina de otro costal, pero al parecer, si no dormimos lo suficiente, el cuerpo manda una señal al cerebro para que nos aumente el apetito (por medio de una hormona llamada Grelina).

D. Según nos dice Xavier, existen una serie de suplementos en el mercado que aumenta la Testosterona (y otras hormonas anabólicas) conocido como ZMA (Magnesio aspartato, Zinc monometionina y Vitamina B6). Al parecer, tomar 30 mg. de Zinc y 450 mg de magnesio al día aumentan la Testosterona hasta en un 30%. Lo que yo estoy haciendo es tomar un complejo vitamínico que tiene todos estos componentes.

E. Bueno, ahora viene alguien y me dice, «vale cojonudo, tengo un Smart de una plaza, 20 tios (Testosterona) y no puedo llevarlos a todos. Los que se quedan se convierten en Estrógenos en las grasas. Ahora me estás diciendo que tome Zinc y Magnesio para aumentar la Testosterona, pero sin embargo, sigo teniendo un Smart de una plaza, buena niño». Es cierto, por eso, Xavier, del que me he convertido en un fan, nos habla de otro suplemento: la 3,6,17-androstenetriona. Lo que hace este suplemento no es otra cosa que evitar que la testosterona que no ha sido transportada (Testosterona libre) se convierta en estrógeno. Está todo pensado, compañeros. Pero es que además, si la mezclamos con el ZMA del que hablábamos antes,  la 3,6,17-androstenetriona se hará más eficaz. ¡Toma moreno!.

A este respecto recomienda dos productos: ZMA-Plus (de Future Concepts) y Test RF 05 (de ASN, para elevar la testosterona).

El artículo, interesantísimo, sigue luego hablando del Tribulus Terretris. Pero eso se los voy a dejar a ustedes para que se compren la revista y lean el artículo entero, que no tiene ningún desperdicio.

Por otra parte. les dije que les iba a poner mi dieta por aquí. Lo cierto es que estoy siguiendo una dieta ejemplo que he visto en la misma revista Body Fitness:

 

Desayuno:

1 tortilla de 4 claras y una yema (empecé con huevos duros, pero a las tercera clara uno tiene la sensación de estar comiendo goma).

1 vaso de proteínas diluída en agua con copos de avena. (Yo estoy tomando creatina, que dice mi esposa que es lo mismo, no se).

3 rodajas de piña natural (o no, igual me tomo una manzana o una pera).

 

Media Mañana:

1 Sandwich de pollo a la plancha (con pan integral). (Cuando estoy en la oficina, me como 2 barritas de cereales y un zumito).

 

Medio día:

1 Ensalada Grande

1 Taza de arroz integral

200 grs. de pechuga de pollo o pavo a la plancha (o carne a la plancha si no tengo otra cosa).

1 fruta. (Recomiendan 1 pomelo, yo me como otro trozo de piña o una manzana).

 

Media Tarde:

100 grs. de Pavo frío. (Yo me meto pollo a la plancha -en teflón sin aceite-)

1 Tomate.

 

Cena:

1 Ensalada Grande.

1 taza de verdura (pueden ser hervidas o crudas)

200 gr de pescado al horno (o una lata y media de Atún al agua)

 

Beber 2,5 litros de agua al día, y no comer NADA de hidratos de carbono a partir del medio día. (Hidratos de Carbono= pan, papas, pastas, etc).

A todo esto le añado las tablas de ejercicios de Arnel Ricafranca tres días a la semana. Y los días de descanso salgo a correr al parque. Eso sí, todos los días voy andando al trabajo que en total es así como una hora de paseo con musiquita.

 

Bueno compañeros, de momento esto es lo que les cuento de mis descubrimientos. Espero que les valga de algo.

Reciban mi abrazo y mi sonrisa,

 

Narwhal Tabarca.

Ya estoy de nuevo en Paraguay.

Estimados compañeros,

después de un mes y medio de vacaciones y luna de miel por mi tierra canaria, acabo de entrar por la puerta pa´dentro. Vengo cansado, ciertamente, por el viaje, a saber dos horas y media de la isla a Madrid, once horas desde ahí hasta Sao Paulo y luego dos horas más hasta Asunción.
Sin embargo, la llegada ha sido muy amable. Paraguay me ha recibido como el hogar al que uno vuelve luego de unas vacaciones, y esto me ha sorprendido. Cuando salí para Canarias estaba deseando cubrir todas aquellas necesidades que tenía en números rojos: estar con los amigos, tomarme alguna cerveza en la playa, la brisa de Tirajana y, por supuesto, el mar. Ese mar tan ausente en el corazón de sudamérica desde donde vuelvo a escribir ahora mismo.

Sin embargo, hoy al llegar me he sentido de nuevo en mi sitio, en el lugar donde conocí a mi esposa, donde desempeño mi trabajo para ayudar a los más desfavorecidos, donde está la perrita esta que, aunque pesada, es entrañable.

Sí queridos compañeros, este es mi hogar, en donde todo yo me siento yo, o todo cuanto me rodea es ya una parte de mi. Recuerdo entonces los versos de Lorenzo Oliván cuando se pregunta cuanto de mí soy yo después de despertarme y cuánto se queda en el sueño. Sin lugar a dudas, hoy me parece que este platillo en la balanza es el que más pesa. El sitio donde me despierto entusiasmado por la vida, lejos de todas las presiones y las críticas absurdas a mi forma de vida.

Y si esto es lo que soy, amigos míos, seguiré siendo yo, con las mismas ganas de sonreir que tengo ahora que he llegado.

Por esto, reciban esta sonrisa que les mando y, como siempre, mi abrazo.

Narwhal Tabarca.

El Ejército Perdido. Valerio Massimo Manfredi.

Estimados compañeros,

los amantes de la historia clásica están de enhorabuena, y nada mejor que la historia novelada de un discípulo del mismo Sócrates para demostrarlo. Efectivamente. Valerio Massimo Manfredi, un estudioso licenciado en letras clásicas y especializado en topografía del mundo antiguo, arqueólogo y autor de la novela Alexandros -sobre Alejandro Magno, a la que le haré mi crítica en su momento-, ha publicado recientemente esta novela.  En ella, el autor nos noveliza el fruto de sus estudios y sus viajes durante varios años al corazón de Asia Menor, en busca de las huellas del ejercito conocido como los 10.000.

9788499081373Sería fácil confundirse, después del éxito de la película 300, que narra la historia de Leónidas y sus hombres, en las Puertas Ardientes (o Termópilas) en las que consiguieron detener contra todo pronóstico al ejército Persa, de más de 300.000 hombres; y considerar que esta novela se publica en una reacción oportunista, procurando ser una suerte de segunda parte de aquel éxito. Todo lo contrario. Esta novela, si bien está ambientada en unos 80 años después de la heroicidad de los trescientos, no tiene una relación de continuidad mediática ni oportunista con el éxito de masas. Como dice su autor en una nota al final del libro:

» Quien esto escribe recorrió realmente con tres expediciones científicas en los años ochenta todo el itinerario de los Diez Mil reconstruyendo los paisajes con una gran aproximación  en muchos casos con toda seguridad. Y en 1999 realizó un conocimiento sobre el terreno junto al estudioso británico Timothy Midford, que había localizado en los montes pónticos, a espaldas de Trebisonda, dos grandes túmulos de piedra identificándolos con el trofeo erigido por los Diez Mil en el punto en el que habían visto el mar. El reconocimiento conjunto confirmó plenamente la teoría de Midford, que ya había realizado un levantamiento topográfico de gran agudeza». V.M.MANFREDI.

 

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20.000 leguas de viaje submarino. Julio Verne.

Estimados compañeros,

Hoy les quiero hablar de esta novela de Julio Verne que, si bien es mundialmente conocida, muy poca gente ha reparado en su belleza y su lectura. 

En el siglo XIX, sobre el 1818, un grupo de tres personas se ven engullidos y prisioneros dentro de un monstruo marino al que habían intentado dar caza. Un monstruo que, luego descubrirán que no es más que el fruto de la genialidad de un hombre misterioso: el capitán Nemo, es decir, el capitán nadie. Este hombre, una suerte de Subcomandante Marcos, de Robbin de los mares, de Ernesto Che Guevara, es todo lo que podemos considerar un antisistema de aquellos años. Asqueado de la tierra y de las personas que la habitan, por razones que no se desentrañan a lo largo de la obra, aunque sí se insinúan, opta por la vida en el mar. Desde allí, reunido por un grupo misterioso de fieles seguidores, y a bordo de su propio invento, surca los mares en todas sus dimensiones.

Es aquí donde quiero poner el hincapié en este comentario al libro. Y es que, con independencia de lo novedoso del invento de Julio Verne, con la invención de su Nautilus, esta novela no puede dejar de ser una insinuación de las ideas políticas del escritor, quien siempre mantuvo contactos muy cercanos con círculos socialistas y anarquistas. En efecto, el Capitán Nemo, una persona que consigue reunir una ingente suma de dinero que le da la posibilidad de crear su propia versión de la historia, lejos de las fronteras. Así, rodeado de trabajadores, unidos por una sola causa, se adentra en el mundo de los mares, en los que no existe frontera alguna, y va demostrándo, paso a paso, que su opción es capaz de llegar más lejos que la instaurada en tierra y de la cual huye.

Pero esta huída es meditada, preparada, ensañada, diría. He ahí la grandeza del capitán Nemo, y las diferencias que marca con relación a cualquier hermitaño. Nemo no es un hermitaño del mar, y tampoco junto a su tripulación, un Ali-baba con 40 ladrones, en las entrañas de los océanos. Nemo y los hombres del Nautilus son algo más que eso, mucho más diría, son personas echadas al mar para hurdir una venganza atroz y sanguinaria, y, al mismo tiempo, un Jack Costeau de aquel entonces, en el que no era posible, ni tan siquiera imaginar, que alguien pudiera dedicarse a descubrir de esa manera los fondos marinos.

En esta línea, la figura del Capitán Nemo aúna la mente del científico y el brazo del guerrero; la admiración por la vida y el brazo ejecutor de la justicia más despiadada, la ciencia como arma contra la opresión de los poderes absolutos y la muerte como lucha por encontrar un equilibrio en la balanza social y humana.

Sea como fuere, amigos míos, les recomiendo esta novela y les sugiero que, mientras la leen, tengan una conexión a internet cerca para que busquen las especies que se nombran en el libro. Un excelente trabajo de investigación científica y, sin lugar a dudas, una gran novela.

Reciban mi abrazo y mi sonrisa siempre,

Narwhal Tabarca.

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