Nuevo Cayuco en Arguineguin.


 

Queridos amigos,

un nuevo cayuco llegó anoche al muelle de Arguineguin. Anoche, reitero, durante las fiestas del Tablero de Maspalomas. A veces siento que estos acontecimientos simultáneos y tan dispares, separados por una frontera débil, y sin embargo, dura como el diamante son una dolorosa demostración de que lo principal de este sistema no funciona. Así como el agua salada y la dulce se unen en los cenotes, pero jamás se confunden entre ellas, marcando una diferencia con la separación de la visibilidad a los ojos humanos, así, digo, unos nadan en aguas dulces, cubata en mano, y otros en agua salada, con la turbidez rodeándoles y la mudez sellando sus labios en la noche.

Sin embargo, hay gente dispuesta a cruzar estas fronteras entre la diversión y la filantropía. Gente que despide a los amigos durante estos momentos de diversión y acude a la llamada de ayuda de quienes sufren.

No lo digo por mí, amigos míos. Lo digo por todos los compañeros de la ERIE. Y lo acontecido anoche avala mis palabras. Todos mis compañeros estaban disfrutando de la noche, todos recibieron el mensaje del CCA, todos, al fin, estaban allí arropando a los recién llegados.

Yo estuve, también, como parte de ese todo al que admiro, respeto y comienzo a amar. Necesito mantas, un té para este señor, espera que te echo una mano para cambiarlo, ¿necesitas algo?, gracias compañero, ¿alquien tiene guantes?, toma, ayudame a llevar a este hombre al hospitalito. Allí, las caras rasgadas por el dolor y el frío se topan con sonrisas amables y tratos cariñosos. Alguna broma para hacerlo llevadero, y, por supuesto, la diligencia del compañerismo humanitario haciendo mella en las fronteras de estos acontecimientos tan dispares.

Por cierto, estoy convencido de que la verdadera fiesta anoche estuvo en el corazón de todos los que recogíamos el hospitalito. Lo habíamos vuelto a hacer; no hay sastisfacción mayor que la de aliviar el sufrimiento de otro ser humano.

Gracias compañeros por estar ahí, gracias amigos por leerme.

Reciban mi abrazo y mi sonrisa.

Narwhal Tabarca.

 

(nota: las fotos de este post no pertenecen al cayuco de anoche)

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