ALGUNAS FOTOSUB. QUE TOMÉ EN EL SUR DE GRAN CANARIA.

Un vistoso chucho negro que reposaba bajo un barco hundido.

Un choco (sepia) a la que también grabé en vídeo. Ya les pondré el vídeo para que vean de lo que son capaces estos animales.

Esta es Caly, a punto de colar por una de las escotillas del pecio.

Caly, segundos antes de la foto anterior, mirando dentro del barco hundido que, por cierto, estaba repleto de roncadores (peces plateados espectaculares).

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El 9.000 está de moda.

Queridos amigos,

Acabo de llegar de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria molío como un zurrón. Por hacer, hoy hasta he descargado un furgón de sacos de mortero rápidamente porque estaba aparcado sobre la acera. No hace mucho, el día 15 (se acordarán) se había apoltronado en la cúspide de la victoria numérica mientras el Jameson se ranciaba en la botella, esperando un bebedor que no llegaba. Ahora la revancha de los números parace no tener cuartel. Mediante algún tipo de fórmula matemática aquel mismo quince se ha convertido en un alarmante 9.000. Creo que no me he vuelto loco aún. Estoy recibiendo los presupuestos de todos los servicios e instalaciones del local. El mismo número aparece sonriente en los presupuestos de la obra, del aire acondicionado, de la carpintería interior… . Y nosotros, que a duras penas contamos con una partida de unos 1.000 euros para cada una de ellas. Pero nada parece imposible. Al parecer en el Carrefour venden unos aires acondicionados de 3.000 frigorías por unos 500 euros. Lo que supone que colocando dos el presupuesto se reduce, nada más y nada menos que en 8.000 euros. De igual manera, tan pronto tuve conocimiento del respectivo número maldito en el presupuesto de la carpintería, entré en el coche rumbo a la casa del mueble barato: IKEA. Acabo de llegar cargado de medidas, precios y nombres extraños que bien podrían ser denominaciones de quesos suizos, o de héroes vikingos, pero que, en este caso no son más que estanterías de madera (o algo así). Lo cierto es, que he descubierto que es posible montar las estanterías del local con menos de, atención: ¡600 euros!. Ya sé que la calidad de los materiales difiere bastante, y también que el apaño que he visto no tiene en absoluto nada que ver con lo que le solicité al carpintero. Pero el efecto que hace es el mismo y con eso me vale.

Espero que sepan perdonarme que me esté desahogando con ustedes. Pero ahora mismo el local es casi mi único tema de conversación. Sin embargo, estoy buscando un huequillo para dejar por estos lares una serie de críticas de libros que he leído recientemente y que no quiero dejar de compartir con ustedes:

EL PERFUME. Patrick Süskind

LA TRAVESÍA DEL HOMBRE BARCO. Paco Sevilla

LA PIANISTA. Elfriede Jelinek

MARISMA DE MI. Sebastián Fiorilli

SENDA DE OKU. Matsuo Bashó

MEMORIA DE MIS PUTAS TRISTES. Gabriel García Márquez

ATACAYTE. Carlos-Guillermo Domínguez

EL CUADERNO ROJO. Paul Auster

LA VUELTA AL MUNDO EN OCHENTA DÍAS. Julio Verne

CRÓNICA DEL ALBA. Ramón J. Sender.

EL VIAJE. Julio Ángel Espino Noval

SOSALA. Carlos-Guillermo Domínguez

YO FUÍ EL NEGRO QUE ESCRIBIÓ LA BIBLIA. Oscar Aguado

SIDDHARTHA. Hermann Hesse

EL MANDARÍN. Eça de Queirós

EL HOMBRE INVISIBLE. H. G. Wells

EL HOMBRE UN DÍA DE VERANO. Lázaro Santana

EL NOMBRE DE LA ROSA. Umberto Eco

TIBET O NO. Octavio Ramos Monzón

Hoy no tengo solución, les intento hablar de literatura para hacer más ameno este post y, sin embargo, les dejo una lista interminable de libros. En fin, parece ser que cuando uno está por cuantificar, calcular, enumerar, es difícil que pueda escapar del soniquete que retumba en las paredes interiores del cráneo hasta que no coge un buen libro entre las manos y se deja evadir. Gracias a la literatura. Si la literatura fuera una señora estaría todo el día besándole la mano. Pero como todos conocemos su condición de mujer pública, yo procuro cogerle de todo, que como el cochino de ella todo se aprovecha, hasta los andares.

En fin compañeros. Un nuevo parte del Cuba Libro. Por cierto, hoy tuve el primer contacto con el comercial de la cerveza, el de los refrescos americanos vendrá mañana, me equivoqué ayer. Pero me pareció premonitorio que, esperando hablar con el de los refrescos, quien me esperaba era el de la cerveza. Si las señales existen, lo pasaremos muy bien en el local.

Por cierto Lobezno. Muchas gracias por los ánimos. Espero que tengamos ocasión de vernos por el local y nos tomamos unas cañitas. Por favor, vuelve siempre.

Un fuerte abrazo.

A continuación algunas fotos más del local, para su regocijo y ejercicio de la imaginación.

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Fotos de la visita de Carlos Avila y Sebastián Fiorilli

Algunas fotos de la visita de Carlos Avila y Sebastián Fiorilli

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Ya tenemos licencia de obra menor

 Hoy es un día para celebrar, me han concedido la licencia de obra menor del Cubalibro. Lo que significa que no me demolerán lo que ya tengo hecho, a saber: un tabique en el baño, la demolición de otros dos, un altillo que será el alma del local, etc. De momento parece que todo va viento en popa. El falso techo ya está terminado y están encalando las paredes. Ahora estoy liado con los presupuestos de aires acondicionados, estracciones de humos, cristalerias y carpinterías metálicas para el escaparate y la puerta, y ¡al fin! con los proveedores de los refrescos y los comisterios. Mañana me veo con el de la Coca Cola (aunque me pese por la esencia americana, ¿qué es un Cuba Libre/o sin Coca Cola?). Ya tenemos apalabrado el programa informático de la librería y sigue la máquina funcionando. Aún quedan muchos detalles, que ganas de terminar tengo ya.

En fin compañeros. Si todo sale como estaba previsto, en noviembre tenemos preinauguración para los amigos, así que ya les diré algo. Si me quieren echar una mano, no duden en decirme los libros que consideren que tienen que estar a la venta en una librería literaria como esta, me ayudarían mucho.

Un fuerte abrazo desde su casa.

Así estaba el local (futuro Cuba Libro) cuando lo cogimos.

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LOS GIRASOLES CIEGOS. Alberto Méndez

Uno de los mejores regalos que me han hecho. Cuando Julio Espino y Ana vinieron a verme Gran Canaria me trajeron, según decían, dos sorpresitas. Una de las cuales era LOS GIRASOLES CIEGOS de Alberto Méndez. Un nombre completamente desconocido para mí y para muchos cuya obra literaria es corta, apenas un libro, este, que recoge cuatro cuentos largos sobre lo que nunca se ha escrito de la manida temática de la guerra nacional. Me he quedado muy sorprendido, entre otras cosas, porque con tan solo un libro editado (y quien sabe si escrito) este autor ha sido capaz de desarrollar un estilo más propio de los grandes autores de reconocidos apellidos, que los de un prudente anónimo al que nadie conoce aún como él mismo se merece. Para mí sigue siendo un absoluto desconocido. No sé más de él que lo que aparece en la solapa del libro: " Alberto Méndez (1941-2004). Nació en Madrid, donde transcurrió su infancia. Estudió el bachillerato en Roma (Italia) y se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid. Trabajó siempre en grupos editoriales nacionales e internacionales. En 2002 quedó finalista en el Premio Internacional de cuentos Max Aub, con uno de los relatos de Los girasoles ciegos, su primer libro narrativo. Los girasoles ciegos fue galardonado con el I Premio Setenil de cuentos y posteriormente con el Premio de la Crítica y el Premio Nacional de Narrativa. Simplemente increíble. Este señor, cuyas facciones me son extrañamente familiares, sabiendo que no lo había visto antes -cosas que pasan, quizá un parecido con otra persona – escribió su primer y último libro narrativo y con él me ha demostrado que sigue habiendo una meta a la que sigo queriendo alcanzarme. No la de los premios, ya lo saben -no por snobismo sino sencillamente porque sé que no obto a ninguno- sino la del estilo, la pureza de la lengua, la sencillez de la narración, la creación de los ambientes. Al fin y al cabo, la sorpresa y la admiración tras cada frase que se lee, porque está bien escrita, porque es concisa, clara y atractiva, y porque cualquier huída una vez abierto el libro será siempre hacia dentro de las páginas y nunca a otro estímulo exterior. Realmente me habría gustado mucho conocer a Alberto Méndez. Y, sin embargo, me tendré que conformar con releerme su único libro con el que consiguió llegar a mi conocimiento.

Sobre el contenido no hay absolutamente nada que me haya disgustado. Mientras lo leía me daba la sensación de que entraba en su juego. De la misma forma en la que uno escucha a un cuenta cuentos, y sigue las onomatopeyas en sus lábios, y se deja engullir por la narración sintiendo el frío cuando lo hace, o el hambre cuando aprieta al protagonista y, siempre, aquello que alguien llamó ¡PLOF! cuando termina el cuento, y yo lo prefiero llamar aquí vértigo de verdades. Y es cierto, uno puede pensar que lo que se cuenta en este libro no es verdad, no puede serlo. Pero Alberto no nos miento en ningún momento. Como dice la sinopsis de la contraportada: " Todo lo que se narra en este libro es verdad, pero nada de lo que se cuenta es cierto, porque la certidumbre necesita aquiescencia y la aquiescencia necesita la estadística." Y con eso me quedo. Es verdad porque pudo serlo, o quizá porque lo narrado son historias verídicas. Lo cierto es que sea como fuere no hay un mínimo atisbo de demagogia ni de sensacionalismo de izquierdas. Cuenta algunas historias entrelazadas de personajes concretos de la infrahistoria de la guerra civil en el último momento de la contienda, o en el primer momento de la derrota. Porque se vea como se vea es un libro de derrota, de preocupación por la nueva era que se abría en España por la victoria de los fascistas, de resignación. En concreto de, y vuelvo a citar palabras de la sinopsis: "Un capitán del ejército de Franco que, el mismo día de la Victoria, renuncia a ganar la guerra; un niño poeta que huye asustado con su compañera niña embarazada y vive una historia vertiginosa de madurez y muerte en el breve plazo de unos meses; un preso en la cárcel de Porlier que se niega a vivir en la impostura para que el verdugo pueda ser calificado de verdugo; por último, un diácono rijoso que enmascara su lascivia tras el fascismo apostólico que reclama la sangre purificadora del vencido".
Queridos amigos, acabo de terminar de leer uno de lo mejores libros que he leído este año. Si tienen ocasión, no lo dejen escapar, merece la pena. Muchas gracias Julio y Ana. Por si quieren saber algo más del autor y de su obra (acabo de encontrarlo -gracias internet-): http://www.gibralfaro.net/hemeroteca/pag_1190.htm

Un fuerte abrazo

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