Estimado ALF Guardia Civil.


Querido compañero,

Acabo de ver un comentario tuyo a uno de los post de esta página, que no me he atrevido a publicar hasta comentarlo contigo. Me ha causado una sorpresa tremenda, y permíteme que diga, una buena noticia. Me alegra ver cómo has defendido el buen nombre de la Benemérita, sus logros en la lucha contra la muerte de los inmigrantes, y te doy la enhorabuena por el compañerismo que demuestras aludiendo a todos esos compañeros tuyos que se juegan la vida para salvar la de los inmigrantes.

Sin embargo, me recriminas que has oído (no leído porque sería imposible) una serie de comentarios que he hecho yo en esta página acerca de la Guardia Civil, y por lo que entiendo del tono falto de respeto que usas en un comienzo, comentarios negativos. Te invito, estimado compañero, a que rebusques en todas las páginas y posts de esta página, un solo comentario adverso hacia la institución que representas. Si das con algo dímelo, aunque no espero que lo hagas, porque no lo hay. Siempre he defendido la humanidad de la benemérita a pie de muelle, y admirado su entrega cuando salen a la Conde de Gondomar en los barcos de Salvamento Marítimo.

Querido compañero, no juegues, te lo suplico, a esa tentación del más héroe. Cierto es que la Institución que represento trabaja a pie de muelle,  no tan calentitos como tu dices, pero tampoco sufriendo el frío de quienes hacen los trasbordos. Sin embargo, todos estamos haciendo algo por este fenómeno, cada uno en su campo, según sus funciones.

Te reconozco algo. Cuando me enteré de ese abogado de quien hablas, yo sentí tu mismo coraje, es más, el tuyo y el de todos los que estamos cercanos a todo esto. Sabemos, unos más que otros, la entrega de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado en la lucha contra la muerte. Lamentablemente hay abogados estrella, que pretenden dar un brillo mayor del que poseen, a costa de quien lo da todo por salvar las vidas de los inmigrantes. Y en este punto estoy de acuerdo contigo, e insisto, con todos los que vivimos todo esto tan de cerca.

No he publicado tu comentario, por miedo a que quien lee habitualmente esta página se extrañe como yo de tu error. Por favor, revisa los posts, comprueba que aquello de lo que me juzgas es cierto. Entre tanto, si consideras que repetirías tu comentario hazmelo saber, solo tengo que aprobarlo, creo en la libertad  de expresión.

Por cierto, mientras escribo se balancea sobre las teclas un anillo que llevo abrazado a mi dedo. Lo llevó un Guardia Civil durante más de treinta años. Mi abuelo me enseño el respeto hacia el uniforme que usas.

Un abrazo, una sonrisa

Narwhal Tabarca.

2 comentarios el “Estimado ALF Guardia Civil.

  1. Santiago, compañero. Hoy traté de saber algo nuevo de usted, por me atrevi a tratar de rastrearlo por la red. He leido todo lo escrito, mirado fotos y en verdad me he alegrado.
    Reciba un abrazo. Y usted no sabe la curiosdad q m ha causado el poeta Paco Sevilla.

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  2. Santiago se lo regalo.

    MERCEDES

    1

    Mi madre fue campesina.
    En el crepúsculo sus ojos se tornaban como las
    aguas del río Ucayali.
    En el ocaso amaba el vuelo de las garzas.
    Nunca dio su corazón a la sonrisa de las flores.
    Ni su amor a las serpientes del camino
    Como los hombres suelen darse a la traición y
    A la barbarie.
    Pero una tarde- o noche, no recuerdo-
    El tiempo no hizo diferencia entre la sonrisa de sus labios
    Y la contaminación de su sangre derramada por su cuerpo.
    Se quedó cautiva de dolor y presa de miedo como una
    Mariposa en las manos de un niño.

    2

    Mi madre también amó el crepúsculo.
    Muchas veces la vi sentada en la orilla del río
    Y tomándome la mano me decía: “¿Ves esos pájaros? No, no.
    No son garzas, es un ángel. Debes aprender a
    mirar con el corazón, cielo mío.”
    Y amó los ríos que refrescaban su memoria.
    Mas ahora que agoniza
    Y es como el ocaso a punto de ocultarse y
    La tarde corre el peligro de morirse con ella,
    Debe soñar- como dices, Juan Cristóbal-
    con el árbol de guanábana que plantamos en
    la huerta de la casa,
    para calmar la lluvia que cae en el cielo de sus hijos o
    la inmensa desolación de nuestras almas.

    3
    .
    .
    .

    Sólo queda el silencio.
    Madre. Te fuiste con las garzas…

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