El Cuba libro de Gaja y Tabarca es ahora El Cuba libro de Tabarca.


 

 

Pues sí, compañeros. Por diversos y determinados motivos que no vienen a cuento porque carecen de interés público, ahora el Cuba Libro pasa a ser de Tabarca. Gaja seguirá colaborando en temas de arte, y eso me enorgullece. Sin embargo, la empresa será, a partir de ahora algo propio.

Esto no debe sorprenderles demasiado. Gaja y yo seguimos sintiendo el mismo afecto mutuo. Cuando la amistad tiene visos de perderse por un proyecto, es mejor que ese proyecto siga adelante con uno solo. En este caso, la amistad no llegó a mermarse nunca, sin embargo, la incompatibilidad de caracteres a la hora de afrontar un proyecto profesional nos hace pensar que será mejor entrar en esta nueva relación de cooperación y no seguir con aquella en que éramos socios. Simplemente llamémoslo supervivencia de la amistad.

Nada cambia, empero, tras los cambios (valga la paradoja). El Cubalibro sigue siendo lo que se proyectó desde siempre, una cafetería, librería, sala de exposiciones, editorial, y alguna sorpresita más que estoy seguro que será de sus particulares agrados.

Cambiando de tercios, debo pedir disculpas por no haber actualizado el blog desde hace tiempo. Como es de esperar, he estado liado, liadísimo diría yo. Para que se hagan una idea, ayer mismo llegaron tantos proveedores al local que me colapsé. El de Seven up me dijo que le tenía que pagar 57 euros (aprox) -yo no tengo mucha idea de estas cosas… estoy empezando, y pensaba que esto no se pagaba en el acto, por lo cual no tenía dinero en efectivo; así que le dije a Clara que, por favor, se acercase al banco. El de Seven up, mientras tanto, se había ido a servir mercancia a otros bares de la zona. Yo seguía desembalando cajas, sacando copas, el del café intentando explicarme como hacer un café, los de coca cola montando una nevera, los de heineken montando el grifo y explicandome como se tiraba una caña y como debía pinchar el barril, y, todo esto, yo completamente solo. Entenderán que el grado de colapso era importante. Razón por la cual, cuando clara llegó y me dió el dinero, yo no tuve reparo alguno en dárselo al proveedor que lo estaba esperando. El hombre cobró y muy amablemente se despidió y salió, no lo volvía a ver.

El problema vino más tarde, apenas diez minutos, cuando entró el proveedor del Seven up. Yo estaba seguro que ya le había pagado lo suyo, sin reparar en que me había equivocado de persona. Él me juraba y perjuraba, muy cortésmente, eso sí, que yo no le había pagado nada. Yo preocupado, él preocupado, y el supuesto cobrador cobrado, al cual no identificaba ya mi memoria, de camino a quien sabe donde.

No pudo ser, entonces, hasta revisar todas las facturas que tenía desperdigadas entre la barra, las neveras, el mueble cafetero, el botellero y el office, que nos dimos cuenta del craso error.

Había sucedido lo siguiente, cuando el proveedor del Seven up se había marchado a servir a otros bares, llegó, en un momento que no recuerdo bien, el de la cerveza Tropical (lo supongo porque, después de todo, tengo su factura, y las cajas en el local). En la vorágine de acontecimientos no recuerdo bien cuando llegó. Pero al parecer le día a él el dinero que tenía reservado para el del Seven up. Las facturas eran ambas de cincuenta y tantos, el error estaba servido en bandeja.

El final, todo tuvo un final feliz, el del Seven up esperó nuevamente a que clara se acercara al banco. Pero en esta ocasión no se movió del sitio. Cobró, y se marchó con una sonrisa de oreja a oreja, previa invitación por mi parte para que asistiera a la inauguración.

Conclusión: cuando vayan por la calle y vean que alguien está abriendo un local, entren a cobrar, que si es alguien como yo quien está tras la barra igual les paga.

En fin, compañeros, ya se pueden estar haciendo una idea de lo que se va cociendo en el cubalibro a la espera de que ustedes lleguen. Saben que les quiero y les espero. Por cierto SANDY GARCÍA, no me diga usted, señorita, que necesita una invitación de mi parte para venir a la inauguración, porque le voy a decir algo: ME NIEGO A INVITARLA A USTED A SU CASA, sobre todo porque, además de absurdo, me resulta un contrasentido intolerable. SANDY, sabes que te quiero mucho, por favor, ven con nosotros ese día, nos gustaría disfrutarte, y lo sabes.

Lo dicho compañeros, les espero.

Un comentario el “El Cuba libro de Gaja y Tabarca es ahora El Cuba libro de Tabarca.

  1. A veces las cosas tienen que cambiar para que todo siga igual. Ojalá pueda acercarme pronto a visitar El Cuba Libro y tomarme un Seven Up bien frío 🙂 Si no, ya sabes que te espero en León.
    Mua!

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