Hoy es mi cumpleaños, 11 de enero.


 

Queridos amigos, hay rutinas en la vida que nos hacen seres naturalmente sociales. Una de ellas es el cumplir años, simplemente porque todos lo hacemos, como si se tratara de un vicio inevitable. Hoy se cumplen veintisiete años desde que le ví los hocicos a Adolfo Mesa, el ginecólogo de mi madre, de mi hermana, de mi novia, de mi comadre, y de prácticamente todas las mujeres que conozco en esta isla. Veintisiete años que afronto con la ilusión del resto de la vida mientras voy viendo cómo todo va surgiendo tal cual lo planeé.

Me quiero permitir el lujo de transcribirles un poema que escribí hoy:

 

Como decirlo todo en tan solo una frase

Me pregunto.

Reconciliar las dudas del alma con la vida

En una playa de púas como granos

O en lo recóndito de la palabra en el gaznate

Que no tiene fuerza para salir despavorida.

Las lunas, las mismas lunas que forjan todo

Desde el abandono a la desidia

Haciendo escala, a veces, por el grito ciego

De la mudez más indecente.

– Y los campos de trigo se hacen cosquillas

Mientras tanto, en alguna parte del recuerdo

De unos versos -.

El suelo de los baños de los bares, y sus jaboneras

También, incluso. Una caja de tabaco con mensaje

Al mar.

Con la inquientante espera de quien espera quieto

Mudo o ciego. Con su misma ilusión de porvenir, diría,

Y siempre con el corazón latiendo como un puño armado

De deseos.

Mientras tanto, los campos de trigo forjan lunas en lo alto

Y en lo bajo reina el aire. Incluso la asfixia podría con todo

La misma que puedo sentir si el asfalto hablara turco

Y me dijera aquello de yarrac cafalé, no sin razón.

Porque algo de eso sé tener guardado, entre el pecho y las nubes.

Sí, reconciliar mis desastres con la vida,

Goitisolo dijo algo de esto un día,

Que me hacen ser un loco apasionado de todo

Y ya no solo, ya no, quizá jamás solo ya, quizá

Porque la seguridad existe como existe también lo inexistente

Sin cuerpo, sin concepto, sin salirse de sí misma

Para ello existe el mar, que se desborda, o el humo de los coches

Que se escapan de su cámara de gas por la puerta trasera.

Déjenme decirles algo, rompí una vez un muro y me dio dos muros

De sillares preciosos, escondidos en su tripa.

Rompí también silencios con mis manos, y me dieron caminos

A todos los rincones.

Al principio dude en romper la pereza con el pecho

Pero al fin el aire de la libertad diáfana me dio las gracias

Acariciándome el cuello hasta la nuca.

Y con lo poco que me otorga la desnudez de mi cuerpo,

Me voy atimoniando para seguir las huellas de un gigante

Que inventé desde muy niño. Cuando aún jugaba con el barro

De los charcos y las mangueras.

 

Se habrán dado cuenta de que no está terminado. Desde que actualice este post sabrán por qué.

Estimados compañeros, espero llegar a los 28 con ustedes por lo menos tan cerca como he llegado a los 27. Ojalá haya menos aire entre nosotros para ese entonces.

 

Un abrazo fuerte,

Santiago Tabarca.

6 comentarios el “Hoy es mi cumpleaños, 11 de enero.

  1. Felicidades eternas y tiernas.
    Feliz edades.
    Feliz bondades.
    Felices esperas.
    Feliz día en este día de muchos días más.
    Felices regalos, besos, abrazos.
    Felices sonrisas durables y perdurables, indudables.
    Feliz por ser tan etimológicamente santo en nombre y apellido.
    Feliz por conocerte también estoy.
    Feliz día, “Y que cumplas muchos más”.
    Un abrazote querido Santi que lo pases genial hoy y siempre.

    http://www.heliodoro.blosit.com

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