Ya va quedando menos…
Publicado el 5 diciembre, 2006 1 comentario
Muchas gracias nenita… si es que tengo una hermana que no me la merezco. Para no adelantar sorpresas, ya les contaré por qué lo digo. De momento, este spot se lo debo a ella.
Ay! que te quiero!
El Cuba libro de Gaja y Tabarca es ahora El Cuba libro de Tabarca.
Publicado el 2 diciembre, 2006 1 comentario
Pues sí, compañeros. Por diversos y determinados motivos que no vienen a cuento porque carecen de interés público, ahora el Cuba Libro pasa a ser de Tabarca. Gaja seguirá colaborando en temas de arte, y eso me enorgullece. Sin embargo, la empresa será, a partir de ahora algo propio.
Esto no debe sorprenderles demasiado. Gaja y yo seguimos sintiendo el mismo afecto mutuo. Cuando la amistad tiene visos de perderse por un proyecto, es mejor que ese proyecto siga adelante con uno solo. En este caso, la amistad no llegó a mermarse nunca, sin embargo, la incompatibilidad de caracteres a la hora de afrontar un proyecto profesional nos hace pensar que será mejor entrar en esta nueva relación de cooperación y no seguir con aquella en que éramos socios. Simplemente llamémoslo supervivencia de la amistad.
Nada cambia, empero, tras los cambios (valga la paradoja). El Cubalibro sigue siendo lo que se proyectó desde siempre, una cafetería, librería, sala de exposiciones, editorial, y alguna sorpresita más que estoy seguro que será de sus particulares agrados.
Cambiando de tercios, debo pedir disculpas por no haber actualizado el blog desde hace tiempo. Como es de esperar, he estado liado, liadísimo diría yo. Para que se hagan una idea, ayer mismo llegaron tantos proveedores al local que me colapsé. El de Seven up me dijo que le tenía que pagar 57 euros (aprox) -yo no tengo mucha idea de estas cosas… estoy empezando, y pensaba que esto no se pagaba en el acto, por lo cual no tenía dinero en efectivo; así que le dije a Clara que, por favor, se acercase al banco. El de Seven up, mientras tanto, se había ido a servir mercancia a otros bares de la zona. Yo seguía desembalando cajas, sacando copas, el del café intentando explicarme como hacer un café, los de coca cola montando una nevera, los de heineken montando el grifo y explicandome como se tiraba una caña y como debía pinchar el barril, y, todo esto, yo completamente solo. Entenderán que el grado de colapso era importante. Razón por la cual, cuando clara llegó y me dió el dinero, yo no tuve reparo alguno en dárselo al proveedor que lo estaba esperando. El hombre cobró y muy amablemente se despidió y salió, no lo volvía a ver.
El problema vino más tarde, apenas diez minutos, cuando entró el proveedor del Seven up. Yo estaba seguro que ya le había pagado lo suyo, sin reparar en que me había equivocado de persona. Él me juraba y perjuraba, muy cortésmente, eso sí, que yo no le había pagado nada. Yo preocupado, él preocupado, y el supuesto cobrador cobrado, al cual no identificaba ya mi memoria, de camino a quien sabe donde.
No pudo ser, entonces, hasta revisar todas las facturas que tenía desperdigadas entre la barra, las neveras, el mueble cafetero, el botellero y el office, que nos dimos cuenta del craso error.
Había sucedido lo siguiente, cuando el proveedor del Seven up se había marchado a servir a otros bares, llegó, en un momento que no recuerdo bien, el de la cerveza Tropical (lo supongo porque, después de todo, tengo su factura, y las cajas en el local). En la vorágine de acontecimientos no recuerdo bien cuando llegó. Pero al parecer le día a él el dinero que tenía reservado para el del Seven up. Las facturas eran ambas de cincuenta y tantos, el error estaba servido en bandeja.
El final, todo tuvo un final feliz, el del Seven up esperó nuevamente a que clara se acercara al banco. Pero en esta ocasión no se movió del sitio. Cobró, y se marchó con una sonrisa de oreja a oreja, previa invitación por mi parte para que asistiera a la inauguración.
Conclusión: cuando vayan por la calle y vean que alguien está abriendo un local, entren a cobrar, que si es alguien como yo quien está tras la barra igual les paga.
En fin, compañeros, ya se pueden estar haciendo una idea de lo que se va cociendo en el cubalibro a la espera de que ustedes lleguen. Saben que les quiero y les espero. Por cierto SANDY GARCÍA, no me diga usted, señorita, que necesita una invitación de mi parte para venir a la inauguración, porque le voy a decir algo: ME NIEGO A INVITARLA A USTED A SU CASA, sobre todo porque, además de absurdo, me resulta un contrasentido intolerable. SANDY, sabes que te quiero mucho, por favor, ven con nosotros ese día, nos gustaría disfrutarte, y lo sabes.
Lo dicho compañeros, les espero.
Pensamientos
Publicado el 20 noviembre, 2006 13 comentarios
Estimados amigos,
Los días parecen que no pasan, o que pasan sin apenas dejar huella de vida precisamente efímera. No sé, siento que el tiempo se me va, que hay tantas cosas por hacer.
En ocasiones me pregunto sobre el sentido que tiene todo esto, y pienso que me he tirado de cabeza a un proyecto´el cual aún no se donde acabará. El Cubalibro de Gaja y Tabarca comienza a tener su propia personalidad, y parece que él mismo se va haciendo su camino. No importo ya mucho para él y su andadura. Veo sus piernas, sus manos, su boca muda aún que intenta respirar como un pez sobre las rocas y entonces, he de confesarlo, tengo miedo.
Todas las nuevas empresas en la vida son decisiones a tomar. Y según dijo alguien una vez, la mejor manera de seguir adelante es seguir adelante sin preguntas. Las preguntas generan dudas, las dudas desconcierto y el desconcierto ¿quién puede negarlo? nos estanca en una suerte de parálisis que lo abarca todo en su entorno.
Este fin de semana me he encerrado en casa. Necesitaba tiempo para no pensar, para dejarme llevar por el sol y por la luna. No atendí llamadas, no toqué un libro, no escribí. Simplemente vagué, como un perro, sin hacer nada. Apenas comí (una pizza congelada) y tampoco de me aseé (no había agua por una avería). He dejado pasar el tiempo con la vaga esperanza de salirme de su curso al menos por unos días.
Vuelve a ser lunes. El teléfono ha despertado de su letargo, y mi cabeza vuelve a su juego de noria. Las ideas se centrifugan en ella, y cada llamada es una prenda nueva para dar vueltas. Definitivamente ya no puedo escapar de sus dientes. El Cubalibro me reclama ahora como lo hace un bebé indefenso que espera protección. No puedo dejarlo morir, y no quiero.
Un fuerte abrazo compañeros, gracias por dejar que me desahogue con ustedes.
Ay! que cosas tiene la vida!
Publicado el 12 noviembre, 2006 Deja un comentario
Que tal queridos?
Mañana parece que terminará este fin de semana tan lleno de sorpresas. Y sé que tendré añoranza de él cuando pase, cuando sea lunes por la tarde y piense que todo sigue por aquí y que nada de lo que pasó era esperable. El jueves recibí una llamada de Paloma Russo, me comentaba que habían llegado unos amigos suyos a la isla, que estaban en el aeropuerto y que no sabían qué hacer. Bueno, bueno, bueno, pensé yo, son amigos de Bea Russo, están en mi territorio y no saben que hacer!, esta es la mía… y lo fue. Los recogí en el aeropuerto, fuimos a taurito y allí comimos. Poco tiempo me hizo falta para darme cuenta de que tenía que agradecerle a la Paloma Russo que hubiese contado conmigo para atender a sus amigos, que ya consideraba míos. Los cuatro viajeros se conocieron en el instituto. Sergio, Jorge, Javi, y Luis. Desde entonces la vida pudo ponerles mil trabas para que siguieran juntos, pero la voluntad ha sido mayor. Uno, Luis, oposita para algo de arte… solo recuerdo las diez horas que me dijo que estudiaba a diario que fué precisamente lo que me explicó la buena forma que tiene de divertise; Sergio y Jorge tienen un negocio en el aire, una multinacional de zumos cuyo nombre me reservo por evitar que algún espabiladillo se los robe (es broma, pero sigo sin decirlo), y el cuarto decidió hacerse actor, Javi Pereira, un tio cojonudo, un pícaro sin remedio y todo un galán alternativo. Mañana se van, y dejan atrás un concierto del WOMAD, Una noche de derroche de libertinaje en Plaza Maspalomas y el Duke´s, dos noches (ayer y hoy) en el centro de salud -lo siento compañeros, el azar es caprichoso-, y una preciosa vuelta a la isla que nunca dimos y que espera a que vuelvan para disfrutarla.
No se bien si terminará alguno de los cuatro por esta Web, si es así, gracias por haber venido, gracias por dejarme atenderles, por las risas, por la casualidad de los caprichos de la vida, por la confianza, por la paciencia, por haber dejado algo de sol para los canarios, por zumoak (ya se me escapó!), por la lavadora dando vueltas interminables, por mauritania, por senegal, gracias amigos nuevos, gracias amigos eternos. Les espero en su casa del atlántico, ya saben, a la altura del Aiun.
Un fuerte abrazo amigos míos.
Pez Tabarca y los 40 porqués (Beatriz Russo)
Publicado el 11 noviembre, 2006 1 comentario
Este post fue publicado por Beatriz Russo en su blog a través del ojo de buey. Y como me ha emocionado como a un niño, que no se que hacer con las lágrimas, he querido compartirlo con ustedes:
¿Se puede contar la vida de uno en 65´ minutos? Sí y me sobra. Hace apenas dos meses conocí a mis amigas Pez Figurín y Pez Maki y creo que en tan sólo una hora de estar juntas ya lo sabíamos todo las unas de las otras. A veces ocurre que conocerse no es cuestión de tiempo sino de empatía, feeling, intuición o como quiera que se llame. Lo cierto es que me bastó mirarlas a los ojos para saber que serían importantes en mi vida. Sé que aún nos queda mucho que contarnos, pero la esencia ya ha sido asimilada, lo demás son actualizaciones del día a día. Y actualizaciones es lo que yo necesito. Al final va a ser cierto que vivo en una nube. El otro día Pez Maki nos invitó al estreno de la película The Queen (invitación indirecta de su sobrino Pez Pereira) y me cayó un chaparrón. No porque lloviera (único día que hizo sol seco) sino porque el cine estaba lleno de famosos y yo sólo conocía a Concha Cuetos. Me dijo que no me empapaba de actualidad. Y en eso tiene razón, no sólo porque sigo siendo algo decimonónica, por mucho que Pez Música me diga que soy una romántica del siglo XXI, sino porque tengo un despiste absoluto que me impediría reconocer al mismo Almodóvar. Y si lo tuviera delante, seguro que le preguntaría por la flota que vuela (siempre que veo una cara conocida me creo que es compañero de vuelo). Así me va.
El caso es que cuando entramos en el cine estaba la prensa aguardando a las caras conocidas para secuestrarlas y hacerles fotos. De repente alguien agarró a Pez Pereira y nos lo arrancó de nuestro lado. Yo, en mi despiste innato, le pregunté a Pez Maki si él salía en la peli. Imaginad la cara de alucinada. «No te empapas» me dijo con razón. Así es que he visitado a mi amigo el Capitán Google y le he preguntado por Pez Pereira. Mi sorpresa ha sido haber encontrado este tesoro de película, del que he posteado un extracto. Me ha emocionado saber que yo no era la única que se quedaba embobada mirando la lavadora, porque yo era una niña muy silenciosa (quién lo diría) que pensaba más de la cuenta (hay cosas que nunca cambian) y soñaba con que alguien llamara a mi puerta para declararme su amor en 65 palabras. Nunca ocurrió de esa manera, aunque ha habido de todo.
Y si hablo de Pez Pereira, cuyo talento me ha impactado, no puedo eludir hablar de mi gran amigo Pez Tabarca. ¿Y qué tendrá que ver Pez Tabarca con esta historia? Pues mucho. La vida es un pañuelo dicen desde hace tantos años, que me lo he terminado por creer. Y mi pañuelo no sólo sirve para secarme mis incansables lágrimas (no tengo lagrimales y lloro sin cesar) sino que es un pañuelo eslabón de otro pañuelo, como si mi vida consistiera en anudar los picos para escaparme de la soledad de mi celda de poeta y deslizarme feliz por cada uno de sus nudos como en una gran red. Mi amigo Pez Tabarca me ha demostrado una vez más que la amistad es el único sentido de esta vida, no sólo porque abarca los pilares del sentir humano (amor, generosidad, dedicación, sacrificio, voluntad, etc) sino porque nos acerca a lo sagrado. No hay mayor bendición que la de un amigo — me digo muchas veces cuando miro a mi alrededor y veo lo rica y generosa que es la vida conmigo (y aunque tú te hayas alejado, estás). Muchas gracias amigo Tabarca por lo que tú ya sabes y aunque no me permitas darte las gracias por algo que es idiosincrásico en ti, te desobedezco (soy un nudo difícil pero firme). Así es que doblando al personaje de Pez Pereira (nuestro nuevo nudo) en versión femenina y dirigida a ti, mi amigo te digo por qué te quiero en 40 porqués (amor de amiga, entiéndase, que si no me matan):
1. Porque te aprendiste de memoria la dedicatoria que te puse en mi libro y me emocioné. Fue la primera vez que supe que ya te quedabas.
2. Porque enmarcas los libros de tus/nuestros amigos.
3. Porque a nadie malo le hacen un homenaje antes de trasladarse a una Isla.
4. Porque se te cae la baba cuando hablas de Clara.
5. Porque nunca preguntas por qué.
6. Porque nunca juzgas.
7. Porque me haces sentir parte de tu vida.
8. Porque mis amigos son tus amigos y mi familia la tuya.
9. Porque me presentaste a tu madre y echo de menos sus conversaciones en la cocina.
10. Por la fiesta de cumpleaños a tu padre.
11. Porque me gusta tu perrita y algo tendrás que ver.
12. Por tus abrazos.
13. Por tu sentido y sensibilidad.
14. Por el Cuba libro y tu deseo de que estemos tus amigos.
15. Porque siempre me das lecciones de bondad.
16. Porque perdonas.
17. Porque te gusta soñar y nos metes en tus sueños.
18. Porque no dejas que el tiempo y la distancia nos aleje.
19. Porque siempre estás en la salud y en la enfermedad.
20. Porque te quisiste llamar Tabarca y yo sé qué significa.
21. Porque me dejas ser yo.
22. Porque eres tú y nos basta.
23. Porque me matas de la risa cuando cuentas chistes de Maruja.
24. Porque me llevaste a la playa a hacer fotos a mis pies.
25. Porque no pides nada a cambio.
26. Porque siempre me sorprendes.
27. Porque eres incombustible pese a ser la gran hoguera que reune a los amigos.
28. Porque sin ti muchas cosas del ambiente literario no tendrían sentido.
29. Porque crees en lo que haces.
30. Porque eres un árbol frondoso.
31. Porque eres hermoso, que rima con frondoso.
32. Porque te emocionas cuando me emociono y me emociono cuando te emocionas.
33. Porque tenemos muchas cosas en común y más por compartir.
34. Porque tienes la paciencia de seguir leyendo la lista de 40 porqués.
36. Porque creas una residencia para acoger a los amigos poetas.
37. Porque nos abriste las puertas de tu castillo y nos hiciste princesas.
38. Porque siempre tienes buena cara.
39. Porque estas cuidando de Pez Pereira y sus amigos.
40. Y porque aquí no se acaba la lista de buenas razones para quererte.
Un beso gigante Bea Russo, no puedo dejar de quererte.


