Qué entresijos tiene la psicología humana.


Queridos míos,

hace unos días que la vida me está sometiendo a una serie de cambios relevantes, o quizá sea yo quien vaya sometiendo a mi vida a estos cambios. Lo cierto es que los cambios están, sea quien sea el que los motive, sea lo que sea lo que estén motivando. Por momentos tengo deseos  de que todo se asiente por un tiempo, que el mantel termine de posarse sobre la mesa después de izarlo al aire como una bandera. Ver sus esquinas olvidadas colgando de la madera o, tal vez, la cubertería reluciente haciéndole sombra a sus bordados.

Me vienen las cosas tan solas que me conmueven. Interpreto una suerte de merecimiento ciego del que no soy digno, y sin embargo, siguen viniendome, solas, silenciosas, confidentes. Hoy duermo, y de repente un sonido sordo me sorprende. No se bien de donde viene, ni siquera se si aún el sueño me abraza en su densidad. Pudiera comprender las señales, si lo fueran: el perfume de mi abuelo en el reducido habitáculo de un coche, el escozor bajo su anillo que protege mi dedo y mi superstición…  Me vienen las cosas tan solas que me conmueven, pienso, sintiendo que las cosas se conmueven a veces por esta soledad que me viene con cara de traición, o de futuro. Ahora entiendo la importancia del aire, comprendo a donde puede llegar la incógnita de aquel cuarto cuya puerta aguardaba nuestros pasos, ahora entiendo las carnes porque las vivo en mis propios miedos, dando palos de vidente y rompiendo a temer la ponderancia de su abismo.

Recuerdo las palabras de mi padre: si quieres que un cochino ande para adelante, tírale del rabo para atrás. Es dificil no sonreir, recordando a alguna individua que habla a espuertas, a espaldas, a espátulas, de aquello sobre lo que reclamé silencio a borbotones, con quien solicité que no se hablara de momento. Y entonces la vida me sigue enseñando sus entresijos y sus falsas máscaras de teatro y carnaval. Por el flanco izquierdo avanza una cuadrilla de holgazanes gritando que sea más inteligente que la propia realidad, por el flanco derecho me adelantan, en quinta y a fondo, con la raya contínua, y el lápiz de ojos de punta roma y culata parís, pretende dictarme una lección.

Ay! tremenda cruz!

Reciban mi abrazo y mi sonrisa, ya les contaré como se ríe siendo el último.

Narwhal Tabarca.

2 comentarios el “Qué entresijos tiene la psicología humana.

  1. Te sobran razones para reirte, ¿cuántas calculas?. Eres elegante como amigo, si otros no son tan elegantes o tan amigos, ellos/as se lo pierden. Disfruta tus días y que la risa te acompañe.

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