Fotos del huracán en el Departamento de Concepción, Paraguay.

Estimados amigos,

Antes de ayer salimos de urgencia a valorar los destrozos de un huracán que azotó la zona de Concepción, en Paraguay. Los vientos de 150 a 180 kms por hora fueron llevándose todo lo que pudieron encontrar a su paso. Como siempre, las casas de los menos favorecidos fueron las más afectadas. El mismo día que llegamos se repartieron en torno a unas 1.600 chapas de zync para recubrir los techos, sin embargo, las familias afectadas ascienden a 874 (unas 4.370 personas). Les dejo con las fotos, que dicen más que mis palabras.

 

Reciban mi abrazo y mi sonrisa,

 

Narwhal Tabarca.

Algunas fotos de la Ayuda Humanitaria por granizos en Horqueta, Paraguay.

Estimados amigos,

vuelvo otra vez a la fotografía. En este caso, quiero compartir con ustedes estas tomas que he hecho durante la distribución de Ayuda Humanitaria en los barrios campesinos de Horqueta (Dpto. de Concepción, Paraguay). Espero que sean de su agrado. Si hacen click sobre las imágenes podrán verlas en grande.

 

Un fuerte abrazo, una amplia sonrisa,

Narwhal Tabarca.

Selección de poemas escritos en Paraguay.

Estimados amigos, el otro día le tocó a las fotografías, y hoy he querido compartir con ustedes algunos poemas que he estado escribiendo desde que llegué a Paraguay. Ahí van,

 

1. 

Fue como quise insinuarte,

así, ¿te das cuenta?

me despedí de tí

en el hall del hotel Cecilia

y te vi marchar

con una sonrisa dibujada en el rostro

y una débil promesa en nuestro beso

y, sin embargo, seguías allí

cuando llegué a mi cuarto

y me abriste la puerta.

Seguíamos susurrándonos

futuros de aire

cuando nos venció la noche

con su beso…

Fue como quise insinuarte,

te quedaste aquí

cuando pensaste que ya te habías marchado

y me volví a dar cuenta

así, bien de mañana

cuando tu voz me despertó

con la alarma de mi movil

y era de tabaco y channel

el olor del cigarrillo que prendí

pensando en tí.

Luego tus dedos,

esos dedos tuyos de fuego y nube

que me acariciaron el pecho

cuando entré en la ducha

y eras el agua y el recuerdo 

de unos ojos

clavados en mi labios, 

mientras cerraba los párpados.

 

2. 

Es como llegar

con los ojos cerrados,

con una confianza de gorrión en su nido

y paso firme, de elefante diría.

Con voz y sombra

de campesino viejo

pronunciando los dichos

que le dijo su abuelo,

se presentó la vida

de repente, por sorpresa.

Me dio los buenos días

desayunó conmigo

y sin saberlo apenas

me hizo su aliado.

Desde ese día

yo ando con las manos,

no miro al suelo

y así voy descubriendo

las copas que me brindan 

los árboles y el vino.

Una buena mujer y bella

habita entre mis brazos

y atesoro sonrisas,

para ganarme la vida.

Así ha sido,

las nubes no me quitan

el ojo, ni el sueño

las sillas me valen

casi para cualquier cosa,

sigo los consejos del río Pilcomayo

y la senda que me ofrece

travieso el Paraná

– me recuerda siempre

que una vez fue mi amante,

que sabía de mi vuelta

para beber de sus dedos,

así abre sus manos, yo procedo,

y río su ocurrencia

de amigo y de amor-

 

Pude dejar atrás cualquier cosa

y no recuerdo bien

si era buena 

o si era mala:

una mujer mirando un horizonte nuevo,

una familia, un perro, una casa.

Obligaciones quedaron

que me martilleaban

con su celo insaciable

y yo le daba golpes, a veces diría,

por compasión quizá;

no pudieron dominarme

ni pude dominarlas

y como no me extrañan

yo tampoco lo hago,

y el tiempo anda al galope

entre su yugo y mi voz.

 

3. 

Jorgelina,

una paloma brota de mi garganta

y es de seda la estela de nubes

que abate con sus alas.

 

Jorgelina pronuncio

y surge un pueblo de puerta abiertas

y de olor a tu vientre.

 

Jorgelina digo y ¡Zas!

una orquídea se abre

como un reloj de arena

sin arena

que marca un tiempo

que pasa, humilde, sencillo

restándose importancia.

Eterna entonces, Jorgelina,

llegué, llegaste, nuevos

como quien llega a casa

cada día.

¿cuántas veces habíamos hecho todo ya

cuando lo hicimos por vez primera?

¿te das cuenta?

le llevamos ventaja al tiempo

y, al fin, le ganamos la partida

– lo que no le dijimos nunca

fue que nos sabíamos ya

desde tu eternidad y la mía,

en cualquier sitio,

en todas partes-

 

Jorgelina, 

reclamas mi silencio

solo cuando quieres descansar

sobre mis labios,

y te acurrucas en ellos

de pies a cabeza,

 

reclamas mis caricias

cuando el jamás no existe

y mis manos recorren

el pueblo que eres.

 

4. 

¿Qué te puedo decir

después de todo?

después de que asomara

un vendaval de colores

por encima del río,

y que me descubrieras tu tierra

en la fina extensión de tu dedo.

Después de oler a tí el día entero,

entre tus brazos

y la fiaca del domingo.

Qué te puedo decir,

después de demostrarme

que no me canso 

de reposar en tus labios,

y que tu entrega

tiene piel y voz de infinitud,

-en ese momento en el que ya

hasta mis brazos son parte de tu cuerpo-

y es tu voz

un prolongación, un eco

de lo que no callé

y es tu silencio

una prolongación, un eco,

de lo que no te dije.

Y, sin embargo, sigo sin saber

qué poder decirte,

después de todo.

 

5.

No es mala idea bajar al bar todos los dias,

respirarme un poco,

para ser ese viejo escarabajo, modelo brasileño

que parece más chato y más redondo,

confundirme con el vicio de las señoras

que frecuentan el Café Literario

y serme yo,

sin benvolencias

ni complacencias.

No es mala idea bajar al bar todos los días,

pisar la calle,

ser la calle,

tan lejana a veces, 

en mi retiro por las nubes.

Robarle una conversación al aire

y a la mesa de al lado

– de asuntos vanales, como todo lo ajeno-.

Un poco de ruido

no le viene mal a este silencio

que me hace hablar con nadie

y enfadarme a gritos

y volverme loco, en ese momento

en el que todo vale.

¡Es tan gratificante bajar al bar todos los días!

sentirme así,

como un perro de nadie,

imaginar que puedo

mear en las esquinas

y si mendigo entre las mesas, ceno

sin gastar un solo guaraní.

Sentir que no me observan

mientras escribo esto,

siendo espía del pais que me siento,

un quizá vacío,

un consenso a medias,

o la salutación de todas las gallinas

al gallo que se acerca.

Y así, mientras escribo,

hoy, que decidí bajar al bar

todo parece deliciosamente extraño

– y, sin embargo, igual que ayer

en esta mesa-

el Mariscal López pasea a mi derecha

con veinte años menos y doce kilos más,

observa a una chica, que a su vez me observa,

me ve escribir y escribe

-por mimetismo creo-

y en su cuaderno nace también otro poema,

haciendome sentir, muso, poeta y perro.

Es tan gratificante bajar al bar todos los días

que creo que comienzo a odiar mi casa en las alturas,

quizá fuera mejor hacerme zapatilla

para pisar la calle y el polvo del Asunción.

 

6. 

Dibujar,

dijo el dibujo del brujo Corujo.

Dibujar los niños

dibujar los árboles

dibujar la voz 

-aunque técnicamente no se pueda,

si por técnica entendemos esa extraña excusa

para no dibujar-

dibujar un lápiz que dibuja un lapicero

dibujar tus labios, tu rostro

dibujar tu pelo,

convertirte en un concierto

de luces, de sombras

que se extiendan todas

por la yema de mi dedo.

Dibujar la luna, a cuatro trazos

las estrellas, las nubes,

los hombres y los hombres

dibujar visiones y misiones

dibujarle alguna laguna

a la luna de antes

dibujar el sol, 

después de tu marcharte,

y que siempre llega

aunque ya sea tarde.

Dibujarte perra, lenta, atenta

cuando estás que ardes

dibujarte llana, plana, tan cobarde

dibujar y dibujarte

pero solo cuando me canse

de escribirte y describirte

no se si me entendiste..

 

7. 

Llegar,

para contarte cosas

bien distintas siempre

aquellos que sabías

pero nunca floreció

-porque las mismas historias

se hacen nuevas,

como una rueda que siempre pisa ahí

y nunca se repite-

así vamos compaginando la vida,

con tu halo de escucha

rodeando mi voz

complacida por tí.

De esta forma,

podría yo inventarte,

reinvindicarte,

ser capaz de volarte

a toda costa.

Imaginarte entonces

es simplemente serte,

ser tu piel por la mañana

reposada, distante, evadida,

tu pelo enmarañado

tu voz ausente

trágico tu sueño, que no llega

terco tu interés en prolongarte

con la noche

decidido el abrazo que reprimo,

soy

serte

cuerpo entregado a la lascivia

ajeno a mí

y, sin embargo, yo.

 

8.

Te esperto

sentado en el café.

Una fría tarde de invierno

languidece afuera, oscura.

Bajo mi mano, apenas,

un estertor de espejos

y sobre mí, sin duda,

la lentitud del tiempo.

Puedo pasar horas

sumido en tu recuerdo

manlentender la vida

que se pronuncia débil

celando su mensaje,

tener algún segundo

de lucidez sin tregua

y, sin embargo, 

no hago más que esperarte.

Porque es otro color 

el que baña las cosas,

me hablan otras voces 

de futuro y entrega,

otra noche se abre

a pesar de mis pasos,

y el verso dormita

cuando tu llegas.

 

9 (versión Paraguaya)

No dejo de ser un niño

jugando a la cogida

en Asunción

– con lo que ello implica-

si me toca, te encuentro

te arrincono y te cojo.

si te tocas, me muero

si te toca, me dejo encontrar al toque

para que me cojas pronto

y lentamente, como tu sabes..

¿me coges?

 

9 (versión Española)

No dejo de ser un niño

jugando a las folladas

en Tunte

– con lo que ello implica-

si me toca, te encuentro

te arrincono y te follo,

si te tocas me muero

ti te toca me dejo encontrar al toque

para que me folles pronto

y lentamente, como tú sabes

¿me follas?

NOTA: en Paraguay el verbo «coger» significa «follar», por esto el juego de palabras.

 

Bueno, compañeros, ahí les dejé unos poemas. Estoy abierto a críticas, si se animan.

 

Reciban mi abrazo y mi sonrisa.

 

Narwhal Tabarca.

Ante mí, el número del diablo, que cosas…

Queridos compañeros,

hace un tiempo escribí sobre una suerte de números que se correspondían con el tiempo que llevaba en Paraguay. Hoy me sorprendo de todo el tiempo que ha pasado desde entonces, y no puedo más que acordarme de las palabras de mi querido amigo Josito, cuando me aseguró que las misiones pasan en un suspiro. En aquel entonces, sentados en una mesa del Restaurante «Bandera», de mi compadre añorado Yeray, mientras almorzábamos, sacándole un poco de tiempo al día, durante la organización de un curso de los Equipos de Respuesta en Emergencias Internacionales (ERU), Josito recordaba lo que había sido su primera misión de desarrollo en Angola. 

De aquello ha pasado ya casi un año, y no deja de sorprenderme tampoco eso. Pues bien, hoy, en la desidia del sábado, me he puesto a hacer números. No sé bien por qué sabía que por alguna parte me iba a encontrar de bruces con el temido 666 (aunque un poco de historia será suficiente para disipar todo miedo al número y su implicación en asuntos demoníacos). Pues bien, y para no salirnos demasiado del hilo de lo que quiero contarles. Hoy, como digo, haciendo números sospechando que de una u otra forma me encontraría con tan renombrada secuencia de seises, me he dado cuenta de lo siguiente.

Escribo estas palabras el día 6 de septiembre, habrán notado que he cambiado el diseño de la página -solamente por probar- teniendo en cuenta que llegué a Paraguay el día 25 de abril, hoy hacen exáctamente 135 días que estoy aquí. Como saben, he venido por un año, es decir 365 días, luego para saber el tiempo que me resta de misión solo tengo que hacer una operación muy sencilla: 135-365=230. Me quedan 230 días de misión, efectivamente, sin embargo si a ello le quitamos el mes de vacaciones que aún no he disfrutado y que espero poder hacerlo en navidad, los días de trabajo que tengo por delante son: 200. Un número redondo, bonito y además cariñoso, no se por qué, pero me lo parece.

Pues bien, de 200 días quiero saber cuantos meses me quedan, pues, pisando este país cargado de contrastes y enseñanzas, así que divido 200 entre 30 (que es la media de la duración de un mes) y obtengo el número fatídico: 6,66. Ahí lo tienen, si fuera superticioso esta noche no saldría a un asadero que me han invitado. Pero como no lo soy, pensaré en esta casualidad cacho carne y ron en mano.

Que cosas tengo la verdad….

 

Un abrazo, una sonrisa,

Narwhal Tabarca.

Mis mejores fotos (un compilatorio)

Queridos amigos,

 

hoy me he despertado con las fuerzas renovadas. Cada día es un reto, una manera de seguir disfrutando de la vida, de aprender cosas nuevas, y a mí, desde hace tiempo, me ha dado por intentar dominar la fotografía. No es tarea fácil. Quien lo haya intentado sabrá que jamás se llega a conseguir del todo. Siempre hay algo que se escapa, los juegos de velocidad de obturación y diafragma para conseguir una exposición perfecta, o usar uno y otro por separado para ir en busca de los efectos fotográficos (profundidad de campo, detalle selectivo, fotografía en movimiento, barrido de fondo…), las luces, el empleo de los flashes, la iluminación, la composición, la creación de un reportaje fotográfico que sea dinámico y entretenido, las focales, el uso del zoom, el gran angular, el macro; y, además, y sobretodo, estar ahí en el momento en que la foto surge y queremos eternizarla.

En verdad es un equilibrio muy complicado de mantener, para poder conseguir la mejor foto. Como digo, en esta línea he estado trabajando desde hace años. Por eso he querido hacer una pequeña compilación de mis mejores fotos para ustedes, para que las disfruten y las critiquen, por supuesto.

Ahí van:

 

Compañeros, perdonen el desorden, las fui bajando conforme las veía. Espero que les hayan gustado. Si me quieren dejar algún comentario se los agradezco.

Reciban mi abrazo y mi sonrisa detrás de la cámara.

 

Narwhal Tabarca.