Proyecto de Lechería. Isla Umbú, Ñeembucú. Paraguay (con video)

Estimados amigos,

hoy he decidido ponerles un vídeo que hice en estos días sobre uno de los proyectos que estoy supervisando. Se trata de la creación de una microindustria de acopio de leche en el departamento de Ñeembucú, al sur de Paraguay. Para los que no estén muy acostumbrados a la cooperación internacional les cuento que no todo son camiones cargados con útiles de primera necesidad en momentos de catástrofes (parece que estamos acostumbrados a ver solamente la parte de la Ayuda Humanitaria o de Respuesta ante desastres), no, eso también se hace cuando es necesario, pero la inmensa mayoría de la cooperación, se trata de cooperación al desarrollo (no me des los pescados, enséñame a pescar).

Pues bien, este vídeo que les pongo a continuación es uno de estos proyectos de cooperación al desarrollo. Está financiado con fondos de la Comunidad de Castilla-La Mancha. Se trata la construcción de una nave de producción de productos lácteos (leche, yogurt y quesos) que se gestionará por los mismos beneficiarios con el asesoramiento tanto de la Cruz Roja Paraguaya, como de la UNA (Universidad Nacional de Asunción). Los beneficiarios son pequeños productores ganaderos, que tienen las vacas pero no tenían los medios y el asesoramiento suficiente para crear una Asociación, aunar fuerzas y comerciar estos productos en el mercado.

Ahí les dejo el video, espero que les guste.

 

Por cierto, aprovecho ahora para mandarle un beso enorme a la familia de Aida.

Un fuerte abrazo y una sonrisa amplia

Paraguay (con algunas fotos)

Queridos amigos,

quizá hasta ahora no haya tenido tiempo de darme cuenta aún en dónde estoy y qué supone todo esto. Cuando uno viaja, la adaptación interior no va al mismo tiempo que la corporal. Sin embargo, en este caso ha sucedido. En ocasiones pienso y me da la sensación de que llevo aquí meses o años; y en otras ocasiones, el encuentro cultural me da en las narices y me hace darme cuenta de que en todas partes hay costumbres bien distintas a las mías. Es cierto, y pongo un ejemplo para hacer más gráfico el tema. El miércoles pasado estaba trabajando en la oficina, con todo el personal local. Serían las dos, aproximadamente, cuando todos recogieron sus cosas y empezaron a meterme prisas para que yo hiciera lo mismo. No tuve inconveniente, aquello me generaba curiosidad. Así que recogí todo los mío y les seguí. Yo ya me había dado cuenta, durante la mañana, que todos vestían de otra guisa. Con un toque de elegancia y distinción, diría. Perfumados, y maquilladas ellas.

Cuando salí de la oficina, casi en volandas, me metieron en un coche. El destino era un restaurante de lujo en la calle Jorge Bergés. Obviamente estaban celebrando algo, aunque no había adivinado aún el qué. Efectivamente, cuando entré en el restaurante, todo el mundo comenzó a felicitarme. Yo sonreía y daba las gracias sin entender cuales habían sido mis méritos. Pero Ay!, desde la mudez de mi incomprensión observé, y entonces comencé a darme cuenta de que no era yo el único agasajado! todos se felicitaban mutuamente. Procuré ganar el tiempo perdido, hice lo propio, comencé a felicitar a diestro y siniestro y me di cuenta de que mi gesto era bienvenido.

Por un momento llegué a pensar que se había adelantado la navidad. Que aquella costumbre sería algo así como una cena de invierno como las que hacemos en España por las fiestas estivales. Y no me equivocaba. El motivo: el día del trabajador. Cuando me di cuenta, además de respirar aliviado, reí en silencio.

Así es, un detalle tonto en un día cualquiera. Un detalle tonto, que subestimarlo sería imprudente. Es así, de a poco, como va entrando un país entre las venas, con calma, con sosiego, con pequeños descuadres en la conciliación de nuestra cuenta emocional.

Así es el paraguayo que he conocido hasta el día de hoy: hospitalario y expontáneo. Da la sensación de que todos tienen algo que hacer, y todos saben bien cómo hacer lo que deben. Esta foto en la que salgo de espaldas se trata de una visita que hice a una comunidad en un lugar llamado Mariano Roque Alonso. No se aprecia, pero a la izquierda de mi compañera hay unas escalinatas escarbadas en la roca con una pendiente impresionante. Por ahí tuvimos que descender para llegar a la comunidad, en medio de esa mata de vegetación preciosa que se ve a mis pies. Hasta cuarenta viviendas se pueden encontrar por el camino que va acompañado por un riachuelo y varios cerdos durmiendo o paseando plácidamente. Un paraje realmente bello y tremendamente insalubre cuando a dengue, fiebre amarilla o malaria se refiere. Es sabido que los mosquitos ponen sus criaderos en las aguas estancadas, pero no pensemos en grandes lagos ni reservorios, antes bien, cualquier charco, sea dentro de un neumático o en las canaletas de drenaje de la lluvia en los techos de las casas, pueden convertirse en perfectas mansiones para estos insectos de la muerte.

Y en esta foto les muestro algunas de las personas por las que decidí un día hacer lo que hago. Estar entre los más defavorecidos me hace feliz. Qué gran máxima esta de la de aliviar el sufrimiento ajeno.

Desde Asunción, les mando mi abrazo y la más satisfecha de las sonrisas.

Narwhal Tabarca.

Mi llegada a Paraguay.

Queridos amigos,

les prometí tener el blog actualizado para que fueran sabiendo que tal iban las cosas por estos lares. Aquí estoy, con ánimo de cumplir mis promesas. Llegué ayer vía Buenos Aires. El vuelo desde Madrid se hizo corto porque vine dormido casi todo el rato, luego desde Argentina hasta aquí también (pero en este caso fue simplemente porque era corto de por sí -una hora y media como mucho-).

La primera impresión que me dió Asunción fue que parece una ciudad inserta dentro de una selva enorme, no me esperaba que fuera tan verde (de hecho en el google earth tampoco lo parece). La humedad aquí es tremenda, ayer mismo tuve que cambiarme la camisa y ducharme un par de veces para sobrellevarla, hoy, sin embargo, lo he aguantado mejor (el cuerpo se adapta a todo). Tan pronto llegué me invitaron a comer en un sitio que se llama Un toro y 7 vacas, en recuerdo del primer rebaño que entró en este pais y del cual surgieron, según cuentan, todos los vacunos que hoy suponen uno de los ingresos más importantes. Así es, aquí las clases adineradas son, en su mayoría, ganaderos, y la verdad es que hay carne por todas partes. Fue exáctamente lo que comí en ese restaurante de tan peculiar nombre. También probé la sopa paraguaya. Se sorprenderían como yo cuando la piden y ven que lo que les traen es un bizcocho (queque) sólido, de forma cuadrada que se corta con un cuchillo. Al parecer la tradición dice que este plato surgió porque una sirvienta en una mansión, con no se quienes personajes ilustres sentados a la mesa, se descuidó mientras hacia una sopa de maiz. La dejó al fuego demasiado tiempo, hasta que el agua se evaporó, y esta señora, al darse cuenta, se armó de valor y sacó a la mesa aquella torta sin explicar cual había sido el problema. Desde entonces este plato se hizo famoso en el Paraguay.

Si les tengo que hablar del habitante de esta tierra, les puedo decir sin atisbo de duda que una de sus mejores cualidades es el acogimiento. Tanto en el trabajo como los miembros de las familias de Maria Rosa y Raquel (dos amigas paraguayas que viven en canarias) han sido espléndidos anfitriones. Me van a disculpar que en este post no adjunte aun documenos gráficos para que vean además de leer lo que les cuento. Dentro de poco empezaré con las fotos y los videos, de momento que valgan las palabras

Queridos amigos, si tuviera que decidir de nuevo lo que estoy haciendo hoy, decidiría lo mismo. Esto es una buena señal.

Reciban mi abrazo y mi sonrisa siempre.

Narwhal Tabarca.

El motivo de mi silencio. La razón de mi felicidad.

Queridos amigos,

Desde hace tiempo he tomado el silencio por opción. Estaba esperando una confirmación, una llamada de teléfono, un mail, algo que me asegurara que lo que ahora les voy a contar fuera cierto y definitivo.

Recordarán que hace más de medio año me permití la licencia de transcribirles aquí la carta de motivación para salir de Delegado Internacional. En aquel entonces todo se vislumbraba como un camino desconocido y tremendamente complicado para alcanzar aquello que se había convertido en mi sueño. He estado desde entonces aferrado a mi lucha, a la frase que me regaló Ana en un bar de la calle Francisco de Sales «vivimos la vida que queremos vivir» ¿recuerdan?.

Queridos amigos, hoy les puedo decir, con total seguridad y mayor ilusión que el momento ha llegado. Salgo para Paraguay. Atrás dejo una vida, una opción a la que renuncié, una relación de pareja perfecta sacrificada por este sueño que tiene los ojos fijos en la humanidad. Dejo mi casa, mis amigos, a Ica, la pequeña bola de pelos que me salió al paso hace ya más de tres años y que hoy mueve la cola cada vez que respiro. Atrás dejo todo en un sacrificio que no entiende de concesiones. Delante tengo una meta, un nuevo mundo, un descubrimiento de mi mismo. Delante tengo un reto que me hace sentir más vivo que nunca. Paraguay será mi hogar al menos durante un año.

Quiero compartir con ustedes este momento. Y también este video. En él pueden ver a donde parto, los rasgos, las miradas, las expresiones, las sonrisas de los beneficiarios. Yo seguiré actualizando el blog allá donde esté, así que a partir del próximo viernes 11 de abril (2008) – que será cuando parta a Madrid – empezará una vida que procuraré seguir retratando en este humilde blog.

Gracias a los que me apoyaron, gracias a los que sabían que esto llegaría.

Reciban mi abrazo y mi sonrisa,

Narwhal Tabarca

Caricaturas de Caricaturcios (un artista peruano)

Estimados compañeros,

He estado hablando con Percy Luber, un magnífico poeta peruano con el que comparto algunas anécdotas de cuando estuve por Catacaos (Piura, Perú). Y me ha hablado de su amigo Caricaturcios. Y como lo he disfrutado, quiero compartir con ustedes la experiencia. Aquí les dejo algunas caricaturas. A mí me parecen formidables.

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Gabriel García Marquez

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Federico García Lorca

Si quieren ver más caricaturas de Caricaturcios, pinchen aquí

Un abrazo, una sonrisa.

Narwhal Tabarca