Nuevos Eventos en el Cuba Libro de Tabarca.

JUEVES 22 de marzo.

20.00 horas. NOS UNE LA PALABRA. (Tertulia Literaria)

La tertulia literaria de cada jueves ya va cogiendo adeptos. La última incorporación es la inestimable presencia del artista polifacético Albert Puebla quien es capaz de manejar con auténtica maestría y virtuosismo envidiable la guitarra clásica, el piano, la pintura y, por supuesto, la literatura. Este jueves nos leerá algunos cuentos en los que está trabajando actualmente. Anímate y trae algo para leernos.

VIERNES 23 de marzo

22.00 horas. Inauguración de la Biblioteca Popular.

SÁBADO 24 de marzo

21.30 horas. Concierto de Ari Jimenez y Gustavo Déniz (Cantautores del Colectivo)

JUEVES 29 de marzo

20.30 horas. Recital de Poesía de Silvia Rodriguez (poemas de Méjico).

VIERNES 6 de abril

21.30 horas. Concierto de Felipe Falcón (Cantautor del Colectivo)

TERTULIA LITERARIA

 «Nos une la palabra»

(Todos los Jueves a las 20.00 horas)

Durante los 8 años que viví en Madrid asistí a numerosas tertulias. Desde aquellas con solera del Café Gijón, a las que organizaba en su propia casa mi querido y buen amigo Fernando Anaya. Pero sin lugar a dudas, la tertulia que más me marcó y de la que fuí miembro fundador junto con Miguel Losada, Julio A. Espino Noval, Jose Ignacio Serra, Carlos Ávila, Sandy García, Sebastián Fiorilli, Pepe Cereijo y el maravilloso torbellino Paco Sevilla, entre otros fué la de la Academia de los Melancólicos del ATENEO DE MADRID.

Ellos siguen reuniéndose, y mi silla sigue libre esperando que la vuelva a ocupar un día. Sin embargo, la distancia hace mella en las posibilidades. Por esta razón quiero hacer una tertulia en el Cuba Libro, por esa razón ya hay fecha, por esa razón les espero TODOS LOS JUEVES a las 20.00.

Si te interesa la literatura, deja que nos una la palabra.

 Un abrazo.

Santiago Tabarca.

Preparativos del viaje a Dubai.

 

Queridos amigos,

Desde que volví de Londres no les he dedicado unas palabras de propia cosecha y me disculpo por ello. Sin embargo, ahondo en mi delito y tampoco les hablaré en estas líneas de tan fugaz viaje. Todo lo contrario, quiero compartir con ustedes mis avances en la preparación del viaje a Dubai.

Al principio fue la duda, luego vino la palabra y con ella la razón. Cuando comencé a afrontar la idea de poder dar la vuelta al mundo en moto (hace ya más de un año), tenía escasos conocimientos de lo que una aventura de estas caracteristicas puede suponer. Hoy, con algo más de expericiencia, pero repleto de la misma ignorancia, me planteo dudas. Dudar siempre es un buen avance, estimo. Es cierto. Dudo ahora de la moto seleccionada, dudo de la ruta, dudo de la preparación en sí misma y ello me gusta, solo así puedo buscar respuestas que es, precisamente, lo que procuro.

En un principio pensé hacer esta aventura con la R850R.

Le tengo mucho cariño porque ha sido mi primera moto y se ha portado de las mil maravillas. Las ventajas que le encontré son que es la más liviana de mis tres opciones, y con ella Diego y Javivi llegaron a Petra (Jordania) sin problemas aparentes, atravesando incluso algún que otro desierto, además, no es tan mimosa como la R1200RT en cuanto a mantenimiento. Sin embargo, tiene grandes desventajas en comparación con esta última. No estoy tan seguro de que en ella pueda recorrer grandes distancias con la comodidad necesaria para disfrutar de la aventura. Cuando entro en autopista, por poco viento que haga, el cuello sufre muchísimo, y en los descansos que tomo he llegado a sentir incluso, algún que otro dolor cervical, aun llevando el parabrisas alto.

Esto me hizo pensar que la R1200RT era la más apropiada.

 

De hecho es una moto fabulosa para grandes distancias. Cuando uno la monta le parece mentira que los kilómetros recorridos hayan sido tantos ya que el cuerpo siente una fatiga mínima comparada con la que puede sufrir tras recorrer el mismo número de kilómetros en la R850R. Además, esta moto tiene a más de un detalle a tener muy en cuenta, como el CD/Radio integrado, la maravillosa protección contra el viento y las inclemencias climáticas, la calefacción de los asientos y los puños y, por supuesto, la comodidad que ofrece. Pero, como todo, tiene unos inconvenientes importantes también. Es ligeramente más pesada que la R850R. Seguramente durante la marcha este peso es inapreciable y, dadas las ventajas mencionadas, merece la pena el coste en kilos de más. Sin embargo, no me queda tan claro que después de tantos kilómetros no estaré deseando ponerla a dieta para que pierda unos cuantos.

Todo ello me ha llevado a plantearme vender una de estas dos joyas y comprarme un tractor de dos ruedas expresamente ingeniado para este tipo de aventuras. La majestuosa y flamante R1200 GS Adventure.

Este tanque de guerra fue diseñado para cruzar el océano si fuera menester. No cabe duda de que su aspecto, de por sí, impresiona bastante. Algo me hace pensar que en su diseño tuvo mucho que ver la serie documental «The Long Way Round» en la que Charlie Boorman y Ewan Mc Gregor, cruzan lo que para ellos es el mundo, y para mí, simplemente una pescadilla britanico americana que se autoconsume en su propio ego. Sea como fuere, el documental enseña cosas bastante interesantes acerca de las adversidades que una aventura de esta índole puede acarrear. Y digo que, en mi opinión, tuvo mucho que ver la referida serie, por la sencilla razón de que en esta controvertida ruta las tres GS 1150 Adventure que usaron tuvieron rupturas de chasis o doblajes del pedal de freno. La marca alemana ha diseñado, entonces, un bloque de hormigón armado hasta las muelas, con forma de moto, y la ha llamado R1200 GS Adventure.

Si consigo la forma de llegar a ella, esta será mi moto. El gran inconveniente: mi absoluto desconocimiento de las motos de enduro y la circulación off-road. Así que tendré que tomar clases de motociclismo todoterreno. Sin embargo intuyo que si al final opto por esta vía, el catorce de noviembre anunciado me quedará excesivamente cercano y tendré, irremediablemente, que posponer el viaje a abril o marzo de el año que entra. Sea como fuere, tampoco es que me importe tanto que esto suceda. Prefiero tener un viaje bien preparado por una cuestión muy sencilla: disfrutarlo.

En otro orden de cosas, ya he conseguido los mapas de carretera de: Turquia, Irán y Emiratos Árabes Unidos. Eran los que me faltaban para desarrollar la ruta hasta Dubai. Aunque, quien sabe, ahora que, al parecer puedo tener tiempo suficiente de organizar mejor el viaje,  en el caso de que me pueda agenciar la R1200 GS Adventure,  amplio frontera hasta China, pasando por Omán e India y aprovecho así para conocer también la Isla de Sajalín de Chejov. Una vez allí ya sería relativamente facil, transporte transoceánico hasta sudamérica (Lima, Perú) y ruta hasta el puerto de Garupanu en Venezuela (el mismo al que arribó La Elvira, dejando un recuerdo eterno en la mente de los canarios de que nosotros también fuimos inmigración ilegal)

Puerto este, desde el que me podría embarcar nuevamente para llegar a Las Palmas de Gran Canaria, habiendo cumplido mi sueño de abrazar el mundo con mis ojos y mis versos.

Sea como fuera, de momento mi primer tramo es el que acaba en Dubai y en él estoy trabajando. De momento no he conseguido un compañero, realmente no me importa mucho. Hace apenas unas horas, le comentaba a mi amigo Tony que la vida me ha enseñado a llevar a cabo los proyectos sin esperar por nadie. También lo estuve comentando con Maria José en Londres, quien aplaudió mi desición venciendo su instinto maternal de sugerirme que tuviera cuidado con lo que podría convertirse en una soledad brutal y, posiblemente, insoportable. De momento solo puedo decir lo de siempre: «yo me voy seguro, si alguien me acompaña, mejor».

Estimados amigos, les comentaré muy pronto qué será lo que haga con lo de la moto. Reconozco que la opción R1200 GS Adventure es tentadora hasta la médula. A ver si los posibles coinciden con los sueños.

Reciban mi abrazo, que yo ya recibo el de ustedes cuando leen estas letras.

Santiago Tabarca.

Ahora les hablo del viaje, de momento les pongo esto, que es interesante.

Las ambulancias y el SAMUR se han dado cuenta de que a menudo, en los accidentes de carretera, los heridos llevan encima un teléfono movil. Sin embargo, a la hora de intervenirles, no se sabe a quién contactar de la lista interminable de números.

Nos lanzan por tanto la idea de que todo el mundo añada a su agenda del teléfono el número de la persona con la que contactar en caso de urgencia bajo el mismo pseudónimo.

El pseudónimo internacional es ICE (= In Case of Emergency). Bo éste número inscribiremos a la persona a la que llamarán los bomberos, policias, SAMUR, protección civil….. 

Cuando haya varias opciones podremos señalarlas como*ICE1, ICE2, ICE3,* etc.

Es sencillo, no cuesta nada y puede ayudarnos mucho!

Si os parece bien, pasad este mensaje al mayor número de personas posible


Me voy a Londres.

 

Queridos amigos,

mi hermano no sabe todavía que esta noche me verá. Es mi pequeño regalo sorpresa de cumpleaños. Salgo a las siete de la tarde rumbo a Londres.

Aprovecharé el viaje para preparar un artículo sobre la capital británica que me ha pedido la revista Chill in. Ill do my best for it. Ya lo tengo todo preparado, la cámara de fotos y el cuaderno de viajes.

Estaré fuera hasta el jueves que viene. Pero el Cuba Libro seguirá abriendo estos días. El martes lo abre el Ari Jimenez, el Cantautor, el miércoles y el jueves lo hará Dani, un amigo. Yo llego el jueves a las 10.30 de la noche, y desde que llegue espero tener fuerzas para subir y cerrar. Si no es así, nos vemos el viernes.

Ya les contaré.

Reciban un fuerte abrazo.

Santiago Tabarca.

Recurrencias.

(ejercicio matinal 04-03-07)

 

La misma playa de siempre, con sus cuevas, su arena negra y su misterio. La que siempre vuelve sin avisar, anoche estuvo aquí, de nuevo. La noté cambiada esta vez y no encontré la entrada a sus entrañas. Quizá fue mi intención de compartirla a un desconocido a quien no recuerdo ahora con nitidez. Sin embargo hubo otra casa, y, por consiguiente, otro misterio nuevo. Aparentemente una casa normal, con extrañas energías que me asustan, eso esí. Está ubicada en una explanada en lo alto de una montaña costera. Desde alguna parte pude ver el acantilado sobre el que reposa. En él descubrí nuevas grutas, esta vez como ventanas de una misma habitación natural excavadas en la roca, y sentí, como siempre, la necesidad de descubrir su misterio indescifrado aún.

Al entrar en la casa todo parece normal. Pero es al fondo, después de haber atravesado todas las paredes por sus puertas, cuando encontré una de color azul grisáceo que también abrí. Detrás había un cuarto parecido a un ático de madera, con la salvedad de que está dentro de una gran hendidura en la roca, una inmensa cueva desconocida para mí hasta la fecha, y por ende, un nuevo objeto de descubrimiento abrumador. Bien analizado, se corresponde con la parte alta de la proa de un barco, digamos un clipper o una carabela enorme. En la zona del timonel, que es a donde da la misteriosa puerta, encontré, incluso, un timón. Al girarlo a la derecha (no se bien si es importante este detalle), se abrió una trampilla que no había visto entre los listones de madera del suelo. Miré el hueco que quedó después de ello: una estrecha escalera vertical se perdía en la oscuridad de lo profundo, y alrededor, cabos, listones de madera, un primer sótano bajo mis pies, o un descansillo al que bajé. Estaba solo, quien me acompañara no había encontrado la entrada hacia tan peculiar ático y, creo que me esperaba en la casa, buscando algo, supongo. Yo, en el primer sótano no encontré más que la desesperación por descifrar este misterio recurrente. Lo cierto es que no tuve valor para seguir bajando, algo me lo impide. Subí nuevamente por las escaleras y salí del barco hacia la casa. En el recuerdo me atormenta la imponencia de la altura de la cueva. Entre mi cabeza y el techo de la cueva hay poco espacio, apenas unos diez metros, sin embargo, bajo mis pies siento que hay más de cien metros de profundidades y misterios. Me asomé por un lado de la plataforma del timonel, y antes encontré la oscuridad allá abajo que cualquier otro misterio. Salí, finalmente, hacia la casa. Allí encontré nuevamente a mi desconocido acompañante a quien no tuve valor de proferirle cuanto había visto. Siento la necesidad de intuir mis secretos en lugar de contarlos abiertamente. La misma necesidad de que vayan experimentando mis descubrimientos poco a poco. Siento, al fin y al cabo, que todos estos misterios son algo mío de manera exclusiva, y que no todos tienen capacidad para hacerles frentes a la ligera. Pero volvamos a la playa, que fue exactamente lo que hice con este fiel acompañante sin rostro.

Recordé que en otras ocasiones había accedido al paraje misterioso por medio de una cueva que reposaba sobre la arena. Una pequeña hendidura que sería capaz de reconocer con solo verla. Desde donde estábamos debíamos andar a la derecha. Llegado a este punto diré, eso sí, que en otras ocasiones la playa estaba desierta, no como ahora, que era necesario ir esquivando a niños, mujeres, hombres vestidos de bañador y disfrutando de las olas. Al llegar al acantilado de rocas donde debía estar la entrada ví, con sorpresa, que no hay nada más que nuevos comercios de ropa. La arena de la playa cambia su aspecto y se torna adoquines que dan la bienvenida a una callejuela llena de terrazas y de mesas con sendas velas. Doy media vuelta y sigo buscando la cueva en vano. Algo ha cambiado en todo esto, y sin embargo, tengo la extraña sensación de que siguen habiendo accesos para llegar al corazón de los misterios. Debo encontrar de nuevo la casa deshabitada en la explanada y llegar al barco, donde accionar nuevamente el timón para bajar, ahora sí, y como siempre en solitario, hasta la base de la noche. Algún día tendré valor de hacerlo, pero solo será cuando decidas llevarme nuevamente a este escenario.

Aún quedan otros misterios, también, que resolver. Yo, estoy en tus manos expectante.