He vuelto de Senegal.
Publicado el 14 junio, 2007 1 comentario
Queridos amigos, agotado aún por el viaje, desnudo de la ropa que aún traía parte de este pais inolvidable, entro ahora para decirles que he vuelto. He visto cómo han crecido las visitas durante estos diez días (más de mil) y leído los comentarios que me han dejado, y me he sentido agradecido y feliz; muchas gracias.
Desde que publique este post les pondré una serie de ellos que resumirán mi viaje por senegal, serán los apuntes de mi cuaderno de viaje, completados mientras los trascriba. Sí les adelanto que es dificil explicarlo con palabras. Estos diez dias han sido realmente intensos, tanto que me costará reponerme.
Incluso nos detuvo la Gendarmería y a punto estuvimos de peder el control del viaje y del documental. Aún no sé cómo nos escapamos de que nos encerraran en los calabozos.
Queridos amigos, espero que disfruten los siguientes posts.
Reciban mi abrazo, mi sonrisa y todo mi agradecimiento.
Narwhal Tabarca.
Llegó el día. Hoy empieza el viaje a Senegal.
Publicado el 1 junio, 2007 3 comentarios
Queridos amigos,
En ocasiones detengo el ritmo de mi vida y pienso. Salgo del mar y observo desde arriba, encuentro un claro en el bosque en la cima de una loma y vislumbro las copas de los árboles a mis pies, que se pierden en un manto infinito e incuestionable. En ocasiones detengo el ritmo de mi vida, y los pensamientos que visito me hacen ver las cosas quizá más claras.
Hoy salgo para Madrid, mañana ya, rumbo a Senegal, me invadirá la duda y el desconcierto. Todos los proyectos en la vida tienen una buena carga de incertidumbre, pero solo llega al final quien afronta la frialdad del agua de un salto y se adentra en su oscuridad perenne. Desconcertado, entraré en la tierra del hombre. Primigenio hogar de los que fueron quienes somos y descubriré lo que hoy no puedo sospechar. Sí me queda algo claro, todo cuanto veré será auténticamente humano, sin impostaciones publicitarias, sin mercantilismos atroces, sin mentiras. Me acerco al corazón del mundo para conocer al hombre que lo habita. Aquel que este sistema evita y sacrifica en pos de su mentira y su suicidio colectivo. El mismo que viene, peregrino del mar, fugado de la muerte, a nuestras manos a lomos de cayucos de madera finamente decorado; como queriendo salvar de la miseria, al menos, el último resquicio de dignidad que le queda.
Entré en el ERIE, y hoy sigo pensando que todo lo que hacemos nos cambia en algo la vida. Entré en el ERIE con una idea general de la ayuda humanitaria. Ahora ha llegado el momento de que mis pasos sigan concretando el final de mi camino. Dejé el derecho, dejé el mundo de pingüinos y hombres hablando por el movil con el codo por encima de los hombros, he dejado atrás también el engaño y los ardides para evitar lo que le hace bien al hombre. Y me sumerjo, cada día, algunos metros más profundamente en esta filantropía que me da vuelos en el corazón.
Vivimos la vida que queremos vivir, me dijo alguien entonces, cuando más abrumado me sentí, postrado ante las fauces del sistema, tomándome una caña, en la calle Francisco de Sales de Madrid. Y aquellas palabras, así dichas, surgidas de una nada muda y egoísta, fueron la última patada al fondo del vaso en que me ahogaba. Vivimos la vida que queremos vivir, me repito hoy a diario, entendiendo cada día el significado que conlleva esta frase, y descubriendo cada noche que siempre oculta algo nuevo para el día venidero.
Queridos amigos, no pretendemos cambiar el mundo, solamente intentamos ayudar al ser humano. Solo así se puede seguir adelante, con pequeños horizontes que se tumban ante la suela de nuestros zapatos. Algún día, este elefante entero habrá pasado por nuestro estómago, de momento seguiremos troceándolo para que nos alimente cada día.
Pensaré en ustedes en Senegal. Vuelvo el 14 de junio. Entonces, les contaré alguna cosa que hoy no sé.
Reciban mi abrazo y mi sonrisa.
Narwhal Tabarca.
Naya band, el arte de un senegalés.
Publicado el 31 mayo, 2007 5 comentarios
Queridos amigos,
Algunos de ustedes ya saben que Cesar Bakken y yo nos hemos metido en un proyecto que ya estamos llevando a cabo: un documental sobre los cayucos que llegan a Gran Canaria procedentes de Senegal. César se ha ido hace apenas una hora a Madrid. Yo salgo mañana. Atrás hemos dejado más de dos horas grabadas de entrevistas a miembros del Erie de Cruz Roja, y de otras personas con puntos de vista y experiencias muy interesantes. El sábado pondremos rumbo a Senegal, Dakar durante dos días y luego Casamance, punto de partida de muchos de los cayucos que nos llegan.
Este proyecto me ha llevado a conocer a Naya más de cerca. Un senegalés, un artista de los pies hasta la médula, al fin y al cabo, un maestro del mejor Reggae que he escuchado en estos últimos quince años.
Les invito a que entren en su página, a que compren su disco, a que mastiquen la alegría de su música y el bailoteo de las entrañas, el juego inconsciente de la cabeza dando saltos a contratiempo. En pocas palabras, música nacida en las entrañas del continente que fue origen de todo: África.
Gracias compañero por tu música, por tus apoyos, por tu sonrisa. Gracias por tu trabajo envidiable con los inmigrantes, y tu voz de crítica social, de canto alegre y desgarrador, de reclamo y aliento a la dignidad de tu tierra.
Recibe mi abrazo y mi sonrisa hermano,
Reciban todos su música en este enlace: Naya Band Band , les recomiendo que escuchen la de mamafric (¡que delicia!).
Si se quieren poner en contacto con él, déjenmelo escrito en los comentarios.
Narwhal Tabarca.
Patera con 25 saharauis en el Muelle de Arguineguín.
Publicado el 27 mayo, 2007 2 comentarios
Vuelve a suceder, compañeros, como un péndulo en un viejo reloj de cuco, cuyo habitante sorprende a destiempo. Después de dos días en el mar, estos 25 inmigrantes que se identificaron como del Frente Polisario, llegaron sobre las 5 de las mañana al muelle de Arguineguín. Hay algo que no deja de sorprenderme. Es facil recordar (supongo que a ustedes les habrá pasado), cuando uno era niño o quizá no tan niño y a lomos de una pequeña zodiac ponía rumbo al horizonte desafiando al mar, sus misterios y sus sorpresas. Pronto le vencía el miedo y la incertidumbre, daba vuelta y, cuando había pensado que estaba realmente lejos de la tierra que pretendía abandonar, se daba cuenta que apenas le separaban de ella un escaso kilométro. Sin embargo, estos chicos y todos los que llegan a esta pretendida puerta de Europa, supieron afrontar los kilómetros, adentrándose en el océano de la misma forma que lo haría un minero en la profundidad de la tierra. Algo llevan en las venas que los conduce a tal temeridad. En las venas, o en la mente. Cuando la balanza que mantiene el miedo en uno de sus platillos y la supervivencia en el otro se decanta por el segundo, cae, igual que las pateras sobre las olas furiosas. Sólo eso puede explicar el viaje que emprenden hacia la libertad de la vida, o de la muerte. Entonces nada los detiene, como tampoco puede nada detener al ciervo que huye del bosque en llamas. Así, Canarias no deja de ser el inmenso oasis en que buscan cobijarse de una muerte que asumen segura en sus casas, donde abandonan a quienes aman.
La experiencia me enseña que, afortunadamente, los magrebíes llegan en mejores condiciones que sus correlatos subsaharianos. Menos días en el mar, menos enfrentamiento a las inclemencias del tiempo, menos jornadas de sol y de noches frías hacen esto posible. Podemos entonces, estar nosotros más relajados cuando los atendemos, sin olvidar, empero, que a estos como a aquellos también les invade la duda de un futuro incierto. Efectivamente estos tienen la suerte de llegar y los que no lo hacen solo entran a formar parte de las estadísticas que hipotetizan la muerte. Y no solo eso, cuando llegan (y para esto intentaré hacer un ejercicio de magnanimidad) son atendidos por Guardias Civiles y Policías Nacionales cargados de una humanidad y paciencia envidiables, y, claro está, de unas chicas y unos chicos vestidos de naranja y reflectantes que exhiben en su pecho una cruz roja de significado universal. Creo que si tú, que me lees ahora mismo, o yo, que te escribo, estuviéramos dentro de sus ropas frías y empapadas, agradeceríamos de igual manera los chándales, las galletas, el te caliente, la conversación y las sonrisas.
Estos 25 magrebíes llegaron en buen estado, salvo uno que adolecía de hipotermia. Pero no es necesario llegar a salvar a otro ser humano de una posible muerte para sentirse satisfecho. Nos sentimos bien siendo la caravana que alivia el sufrimiento, somos parte de esto, de la humanidad, al fin y al cabo, y es justamente y solo esto lo que nos entusiasma.
Como siempre, gracias compañeros de la ERIE, gracias compañeros Guardias Civiles y Policías Nacionales, de una forma o de otra hace un rato lo hemos vuelto a hacer.
Reciban mi abrazo y mi sonrisa.
Narwhal Tabarca.
Una Patera anoche con 16 magrebíes.(A propósito de Nally y los compañeros de la ERIE).
Publicado el 24 mayo, 2007 2 comentarios
(Foto: El limpia farolas)
Queridos amigos,
La noche ayer me hizo un guiño cómplice después de decirles que me inquietaba. César y yo estábamos en el Cuba Libro, proyectando los documentales. Habíamos pasado el día de entrevista en entrevista preparando el documental de los Cayucos. Eran las 10.30 de la noche y sonó Sabina en mi movil. Era Nally, avisándonos de una patera que llegaría al muelle de Arguineguín en pocos minutos.
Hago un alto, quiero hablarles de Nally. Saber coordinar a un grupo de personas y saber hacerlo bien son dos cosas
bien distintas. Nally, la coordinadora de la ERIE sabe hacer ambas cosas. Su pasión por la ayuda humanitaria, el cariño con que trata cuanto toca o está a su cargo, y su dedicación y entrega, no solo con los inmigrantes, sino con los voluntarios también, sobre terreno, hacen que no tenga más que buenas palabras para su gestión y su persona. Porque en ella se entrelazan la eficacia, la eficiencia, la diplomacia, y el buen hacer, en una trenza de facultades cuyos frutos sentimos todos muy adentro al final de cada servicio. Y es que la vocación de Nally se respira con solo verla cuando corre entre ambulancias, cuando da las directrices, cuando nos habla, cuando sonríe, cuando pide, cuando ofrece, al fin y al cabo, cuando dirige.
En otro post he hablado de mis compañeros de la ERIE, merecen más de un post y ya profundizaré en cada uno de ellos. Yo no soy absolutamente nada sin ellos, la colaboración y la buena disposición es un común denominador de todos ellos, sin embargo, la merecedora de los halagos por que todo salga bien, la que empaqueta el regalo y le pone los lazos, la que da la cara por nosotros, nos aguanta, nos protege y jamás deja de sonreirnos sea cual fuere la situación en la que estemos, la que sabe llamarnos la atención y alabar nuestro trabajo hecho, esa es nuestra Nally, la Nally de la Cruz
Roja, la niña que dejé vestida de Cruz Roja en canarias cuando partí a Madrid a hacerme abogado, la misma que he encontrado ahora que volví ocho años después. Simplemente una persona dedicada a los demás como he visto a pocas. Con 29 años que tiene, y aún no ha aprendido el significado de la palabra egoísmo. Gracias Nally, por no practicarlo nunca.
Y ahora sigo con la patera. Llegar al muelle fue una odisea tremenda. Se me perdió el tiquet del parking, no estaba el cajero, llegó a los diez minutos y me cobró el día entero (12€), salímos corriendo hacia el sur. Yo tenía que pasar por casa para vestirme, César, mientras tanto, iba preparando la cámara. Al cabo de una hora desde la llamada estábamos entrando en el muelle con esa desagradable sensación de las prisas descontroladas.
Los inmigrantes resultaron ser 16 magrebíes, uno de los cuales era el patrón de la patera. Al parecer se había estropeado el motor en alta mar y habían quedado a la deriva, en un viaje de 6 días. Afortunadamente estaban todos bien y terminamos muy rápido, tanto que nos fuimos con una sensación de insaciabilidad tremenda.
Tenemos la necesidad de ayudar a nuestros semejantes, mis compañeros y yo, todos nosotros: Ivonne, Jose Luis, Isidro, Eva, Marcos, Estela, Stefy, Erik, Noemí, Ayose, Gustavo, Ruben, Angelito (algún día le dedicaré un post entero aquí al amigo Ángel, es un hombre adorable, y un fanfarrón que parece que está todo el día cabreado, tiene un sentido del humor que me encanta). Y esa necesidad la noto, cada vez que nos miramos todos a los ojos. Ojalá fuera suficiente la palabra para explicar muchas cosas.
Queridos compañeros de la ERIE,
Reciban mi abrazo y mi admiración. Me siento feliz formando parte de ustedes, me siento feliz sabiendo que ustedes ya forman parte de mí.
Narwhal Tabarca.


